La magia del abstencionismo político o la política de la antipolítica (Tercera Parte)

por J. O. Guevara


Las organizaciones de base, libertad en igualdad.

Las organizaciones civiles, son la principal arma de las comunidades y de las personas para satisfacer sus necesidades cuando el Estado se ha visto ineficiente e ineficaz en ello. Para evitar que nos matemos en la guerra “todos-contra-todos”, los seres humanos, como especie naturalmente gregaria, se han asociado para ayudarse y satisfacer necesidades que de otra manera no fueran posibles. A su vez, estas organizaciones necesitan un sustrato que las equilibre, que las haga posibles y factibles. El Orden.

Este orden, históricamente ha estado regulado por algo llamado Ley, la cual funciona de instrumento y de herramienta de regulación de las relaciones sociales.La manera de hacer cumplir la ley ya es otra diatriba que ha enfrentado a ideólogos y políticos de distintas tendencias. Pero, describiré dos maneras fundamentales a donde la ley conduce a su cumplimiento.

La primera, la solución consuetudinaria o negativa, y la segunda, la positiva o reglamentista. Cabe destacar, casual lector, que esta division no es definitiva, ni exacta, ya que ambas pueden entrelazarse y pueden poseer elementos de ambas. Aparte de que comparten las caracterísiticas de toda ley, como son: Generalidad, Obligatoriedad, Permanencia, Abstracta e impersonal y ser de reputación conocida.

El origen de la ley consuetudinaria reside en el respeto de la individualidad y de sus decisiones, pero a su vez en el respeto de la comunidad o asociación. Es, básicamente una ley, una regulación social producto de la costumbre. Y para esto se necesitan ciertas dosis de libertad para asegurar que la jurisprudencia actue de manera eficaz y que los casos de cumplimiento y de violacion de la ley, se distingan claramente. Acá es el individuo quien es el principal cumplidor de la ley y quien, principalmente, ejerce el poder coactivo para evitar romperla, todo por cuestiones culturales. Asímismo las organizaciones y colectivos poseen carácterísticas que les harían adoptar fácilmente legislaciones consuetudinarias, ya que el método de actuación puede ser determinado de manera común y sin muchos roces, es decir, la sociedad es anterior a la ley, y esta última es producto natural del movimiento social y es compatible con este.

De hecho, puede haber cooperación sin ley, puede haber ley sin necesidad absoluta de hacerse cumplir por la fuerza física, y el Estado no es el único ente que garantiza el cumplimiento coactivo (por la fuerza) de la ley. Hay diversos ejemplos históricos que ejemplifican estas carácterísticas de la ley consuetudinaria… Como lo son la Lex Mercantil en la Edad Media, y la Confederación islandesa en el mismo periódo cronológico.

La ley positiva, mientras es producto de una voluntad expresa, es lla Edad Media.a regulación de la norma, y no la norma de la regulación. Tiene su fin el el concepto de satisfacer el bien, y es solemnemente promulgada. Mayoritariamente es hecha cumplir de manera coactiva, ya que sus orígenes fueron en cierta manera coactivos. Ambos tipos de leyes requieren de autoridades competentes para su hechura, pero mientras la autoridad de la ley consuetudinaria son los hechos naturales inmanentes (entre ellos, las relaciones sociales, la naturaleza de la razón humana), la autoridad de la ley positiva deriva, básicamente de la impresión de fines más abstractos y no inmanentes al hombre, en lo que se refiere al cumplimiento de obligaciones para mantener el orden, para ello se necesita el cumplimiento y para hacerla cumplir, una autoridad… El Estado es en esencia un ente social que actua en base al cumplimiento del positivismo legal, aunque a veces, pretenda salvaguardar la ley natural a base de providencias legales positivas.

¿Que la ley positiva es el infierno? No, necesariamente.

Con tal de que las leyes positivas cumplan con la ley natural y refuerzen el sentido de orden social libre y voluntario, pues allí se puede lograr la conjunción, el equilibrio de las antinomias de la Libertad y la Autoridad que se complementan (y se anulan, como en física) y dan paso al Orden a través de la Libertad. Al revés de la Autoridad, la cual, históricamente ha sido madre de paraísos eugenésicos y totalitarios, por lo tanto cobra verdadero sentido la aparente paradoja proudhoniana: “La libertad es la madre del orden, no su hija”.

Y por ello el respeto proudhoniano y mutualista al libre comercio y a las leyes económicas de oferta y demanda, las cuales se consideran como expresiones positivas adecuadas de la ley natural del hecho social del mercado como medio económico de satisfacción de necesidades… Por eso mismo el estatismo económico, el redistibutismo socialdemócrata, el Welfare State, y el socialismo científico soviético (por poner algunos ejemplos) no funcionan de manera adecuada al irrespetar el natural deseo del hombre del orden en libertad.

De allí vamos a la expresión positiva de la ley natural, las asociaciones gregarias de apoyo mutuo, las asociaciones civiles, tanto en el ámbito económico, como en el político. Por ello, la propuesta del mundo de ley policéntrica voluntariamente aceptada, que reconoce la naturalidad y la particularidad de las leyes bajo un paradigma federalista y de libre asociación (condicion sin equa non para el Federalismo auténtico).

Como un dato económico: La ganadora del Premio Nobel 2009 de Economía, Elinor Ostrom, ha demostrado el poder de la dirección de las familias y de las comunidades en áreas específicas del mercado, que complementan las estratagemas de gestión y gerencia privada más tradicionales. Así que las organizaciones privadas, comunitarias y cooperativas realmente tienen futuro como maneras alternas de organización económica y social.

Ya yéndonos a la política práctica, cuando vemos el papel de la dirigencia política tradicional, enfrentados a un posible experimento de antipolítica mutualista, se nota que, en un principio, el papel de los dirigentes es clave y fundamental. Son los primeros promotores de este nuevo movimiento que tiene que ser asimilado y perfeccionado como método de participación de los individuos en la labranza de su propio destino.

“La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”, así rezaba el gran objetivo que se propuso la Primera Internacional. Lástima que décadas de estatismo soviético y socialdemócrata hayan alterado el mensaje original y hayan convertido al “Socialismo” en sinónimo de “Estatismo”.

Los dirigentes tienen que asimilar su papel de facilitadores, de conductores temporales al servicio de quien les eligió. Y eso solo funciona de manera eficaz en organizaciones de base, donde la representatividad se siente de manera plena. Donde este representante está, en realidad, en pleno contacto con su gente.

Debe ser fiel representante de su organización, ya que si no lo fuera, el principio de revocabilidad inmediata se pondría en marcha. En las anquilosadas democracias liberales contemporáneas, la dinámica de las sociedades es condicionada a los innecesariamente largos periodos temporales de gobierno. Nuestra “democracia” ahora sufre del cáncer de la reeleción ilimitada (que no tendría nada de malo en un inicio) pero considerando el carácter temporal de los seis largos años del gobierno, las extendidas competencias y prerrogativas presidenciales, y la no existencia de la revocabilidad inmediata, condenan a nuestro país a sufrir el yugo de “El Imprescindible Amado Líder”.

La “Teoría del Buen Gobierno” triste mamotreto teórico de parte de los dirigentes del PSUV, no es más que la pseudo-legitimación del carácter de la tiranía de la mayoría, y la consolidación del carácter directivo del ejecutivo nacional dentro del Estado socialista, y remarca, como nueva contradicción, el carácter ciertamente imprescindible y personalista del máximo líder “comandante-presidente” dentro de la “revolución”. Ese mamotreto se impuso por torpeza de los factores opositores, al no desmarcarse de sus “fantasmas” (siempre tan resaltados por los gobierneros), del mareo teórico justificatorio rojo-rojito que engañó a mucha gente, y la simple promesa populista de la continuación de las misiones a manos del “comandante-presidente”.

Unos periodos más cortos de gobierno servirían de lubricante para que las instiutciones articulen con mayor eficiencia aquellas políticas públicas prioritarias y darían un sentido de premura y de escasez que ciertamente estimularía a los políticos. Todo lo anterior referido al Estado… Ahora en las organizaciones de base, sería un efecto similar, pero preservando la participación de la comunidad y la libertad de cada individuo o de las minorías.

Como se desempeñarían las funciones de “gobierno”. Primero, habría que aclarar, que aunque las comunidades civiles en mi propuesta, gozan de autonomía para decidir sus intereses, no serían una copia al carbón de la República Venezolana, no pretendo sub-dividir al Estado, conservando sus estructuras tradicionales. Para eso ya están los municipios, que son la base de la organización político-territorial de Venezuela, desde los tiempos coloniales.

Estas comunidades, que ejecutarían servicios comunes, como la administración de calles, mantenimiento de cañerías o vigilancia para la seguridad, estarían complementadas por las cooperativas, y las asociaciones mutuales que asimilarían muchas de lsa funciones del Estado, como son la seguridad (Compañías de seguridad, o calles privadas mutualizadas),la justicia (Tribunales de arbitraje), el agua (Cooperativas o empresas tradicionales), la electricidad (Idem al anterior) y demás. Solo es cuestión de flexibilizar el pensamiento y conseguir las fórmulas adecuadas para la prestación efectiva de servicios públicos. Es reemplazar el tradicional sector público por el nuevo sector público-privado.

Acá las comunidades, organizadas naturalmente mediante la necesidad de apoyo mutuo y fórmulas federales de organización, actuarían como los organismos de verdadero empoderamiento de la sociedad. El poder de abajo-arriba. Los problemas solucionados por quienes mejor los conocen.

Para esto falta, organización, educación, acción, apoyo mutuo y decisión.

Que una comunidad organizada decida no depender de los ineficientes servicios gubernamentales y encuentre la manera de satisfacer sus necesidades, no es tarea de un solo día, pero no imposible.

Para lograr esto, casual lector, es necesario que le introduzca una serie de conceptos y propuestas económicas que darán sustento a esta nueva modalidad de organización. En el próximo post, trataré de dar una breve lección de economía mutualista, la cual sería la base primordial de mi pequeña propuesta. No soy el primero en hablar de mutualismo, pero seguro que no seré el último.

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