Las cabezas que al rodar, rompen la guillotina (Caso Müller Rojas)

por J. O. Guevara


"Este proceso es terrible para mi cutis, y para todo lo demás..."

Señores, es tiempo de ver rodar cabezas por las calles, o esta vez, por los angostos e intolerantes senderos de la revolución bolivarista.

El envidioso y paranoico dios-comandante-presidente Esteban, pide sacrificios a sus militantes para poner a prueba su fidelidad revolucionaria, y sacrifica a quien se atreva a disentir de su verdad, la verdad absoluta de como debe definirse y construirse el socialismo. Señores. La naturaleza religiosa del chavismo sale a flote, y un sacerdote mayor ya declaró lo perfectamente pensable (dentro de la lógica de locos de la robolución, claro está). que Henri Falcón es un traidor sin más ni menos. Un hereje, pues. Y tenemos claro el mensaje de la “no reconciliación posible” y de que los “ricos son animales con forma humana”. Comeflorismo estalinista pues…

Müller, pana, sabemos que la vaina está mal. El gran peo será convencer a miles (o millones) de personas que todavía insisten en creer que el socialismo-positivista-bolivarista-chavista dará algo de bienestar a las masas que sufren los efectos de la crisis eléctrica, la inseguridad y el alto costo de la vida. Y por el camino que vamos, al Sr. Müller le podrían condenar por herejía.

Con la intolerancia dogmática de la mayoría de chavistas que se les ocurre pensar dar su vida por un simple mortal no es posible construir un diálogo de distensión. ¿Guerra Civil? Es una de las posibilidades. Posibilidad que este servidor desea alejar de todas las maneras posibles.

Con este oscuro escenario de las ratas que abandonan el barco que se hunde, cada rata que huye le da mayor peso al barco y puede acelerar su hundimiento, ya que al contrario que un barco real se puede aligerar al eliminar peso extra (aunque al final no sea determinante para salvar la embarcación), las religiones, en especial el chavismo, sufren enormemente por la apostasía y la negación. Por algo las cruzadas, las fatwas y las acusaciones de “traidor” o “contrarrevolucionario”. Para paralizar por el miedo y la burla a aquellos que siguen con su fe intacta. Amenazando con el infierno eterno y la muerte temporal, algo a lo que Esteban Dido nos tiene acostumbrados con su “Patria Socialista o Muerte”.

Siendo la fe un acto racional, por azares del destino (o por oportunidades de intereses mezquinos) puede degenerar en un acto perfectamente irracional, como la fe religiosa aplicada a la política (o como las religiones que se desmadran, es decir, casi todas). No creo en eliminar a las religiones de manera violenta… Solamente se exponen sus cochinadas, y el escarnio social hace el resto (Sí es que no hay propósito de enmendar por parte de las mismas).

Así como hay varias verdades con mutiplicidad de opiniones, y dichas opiniones pueden ser válidas o equívocas, la lucha contra el pensamiento dogmático es crucial para que la civilización y sus diversos sistemas políticos prosperen. Pienso que el libre juego de las voluntades traerá la paz siempre que se cultiven los valores del escepticismo, el diálogo y la comprensión. Y por sobre todo de la tolerancia.

El mundo de las verdades absolutas dadas por tradición o por una autoridad incontestable, para nuestro bien, debe desaparecer, o por lo menos minimizarse. Y eso le compete especialmente a la política. Prefiero descubrir esas verdades por mi cuenta y bajo el uso del análisis racional que aferrarme a la ignorancia y plantarle un altar bajo la sombra de la violencia y la coerción. Siempre en cambio, siempre en equilibrio. Y esto se puede transformar en un argumento válido para una sociedad anarquista en la cual el poder se reparta en toda las personas, dando por consecuencia a su desaparición 😉 y restringiendo la autoridad hacia lo necesario, por medios pacíficos no coactivos, en el entorno en donde haga menos daño, en la individualidad 🙂

La moral basada en el principio de no-agresión es perfectamente válida para estructurar una sociedad. Y es un ideal al que aspiramos los anarquistas, ya que ser un “anarca” presupone control y responsabilidad, que no libertinaje. Por la anarquía no se vale saquear, intimidar, matar o torturar. ¿Que no tenemos suficiente con los Estados que hacen todas esas cochinadas?

Una sumisión mutua de autoridad conduce a la desaparición de la misma, solo ocurriendo esta en terrenos de igualdad y de contrato. Igualdad política, que seamos tratados, en principio, como iguales ante la ley (que no haya fueros permanentes ni privilegios no naturales), e igualdad económica en donde los seres humanos posean las mismas oportunidades de progreso y de participación en el sistema económico (que no haya siervos ni esclavos). Equilibrio de contrarios, garantía de libertad. Destruir a la religión del poder: El Estado y sus patrioterismos asesinos. Sí no me creen, pregúntenle a los nazis o a los comunistas por sus pacíficas acciones para traernos el paraíso terrenal.

Algo que al gobiernito se le ha olvidado es que el poder corrompe, y con la voluntad popular secuestrada por el poder estatal, alimentado por las toneladas de petróleo, y con la amenaza de eliminar a los contrarios o a los que osen disentir, el escenario se ve como el enfrentamiento entre las monarquías absolutas y los siervos descontentos. Sangre y ruina si no dialogamos, comer mierda sería nuestro futuro si la libertad es borrada del diccionario de la venezolanidad. Y rodarían bastantes cabezas, hasta que ya no haya quien opere la guillotina. Ese es el peligro que tenemos en frente y que debemos analizar. Yo ya escogí que hacer, ¿y tú?

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