Ideologías Políticas para idiotas (II) – La Monarquía

por J. O. Guevara


La Monarquía, es, sencillamente y en términos llanos, aquella forma de gobierno (o de Estado) en donde el poder político recae en manos de una sola autoridad, y siendo el cargo supremo detentado por un jefe (que suele ser llamado “Rey”) que posee estas tres características:

Es un régimen personal de gobierno, debido a que una sola persona (o un grupo muy reducido de personas) detentan la jefatura máxima de la autoridad y el uso mas o menos discrecional del poder político.

Es un régimen vitalicio, debido a que esta(s) magistratura(s) personal(es) suele(n) durar toda la vida de quien detente el cargo político.

Y es un régimen hereditario debido a que esta autoridad suele transferir su poder político a un heredero, o es designada por herencia (esto es, pasa de familiar a familiar). Aunque a veces los monarcas (otro nombre para dicha autoridad) suelen recibir su cargo mediante su elección por parte de un grupo selecto, como ocurría en el Sacro Imperio Romano Germánico.

La palabra “monarquía” viene del griego “mónos” que significa “Uno o único” y “arjé” que significa “mandato, autoridad o jefatura”. La etimología del término viene a decir de manera llana que la monarquía es aquel gobierno en donde solo una persona o autoridad manda por sobre el resto.

Es de las formas más antiguas de gobierno, siendo prolífica en las regiones del Creciente Fértil, en Mesopotamia, Sumeria, Hattusa y Egipto. Siendo entonces, la primera forma de gobierno que conoce el hombre occidental.

La evolución histórica de la monarquía en occidente conoce varias fases mas o menos delimitadas, que empiezan con las monarquías antiguas de la edad del Bronce (Como Egipto, Babilonia o Israel), pasando por monarquías greco-romanas (Diversas ciudades-estado griegas, Macedonia, “Roma 1.0”), llegando a la exuberancia del Imperio Romano, y llegando a las monarquías medievales (feudales), que evolucionan en monarquías absolutistas (Francia de Luis XIV, España de Felipe V) cambiando a las monarquías parlamentarias, siendo estas últimas, legado indirecto de la reforma protestante y de la tradición inglesa de la “Ley Común” (Common Law) que limitaba el poder del monarca en ciertas áreas.

En estos momentos la monarquía parlamentaria es la forma dominante de monarquía en el mundo, siendo la que encabeza el poder en algunas de las naciones más desarrolladas del planeta, como lo son el Reino Unido, el Reino de España, el Reino de Países Bajos, y el Reino de Suecia.

Mientras que, en otros lugares, las monarquías absolutas se niegan a morir, siendo las formas de gobierno dominantes en países como Swazilandia, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

¿Que diferencias fundamentales presentan estas dos formas de monarquía?

La Monarquía Absoluta es producto de la evolución política de occidente hasta el siglo XIX, y se ha desarrollado independientemente en lugares como la China imperial, y las tribus africanas, siendo luego influenciadas por efectos de la colonización por las maneras de la realeza y el boato occidental.

Como su nombre lo indica, la monarquía absoluta no define límites para el poder real del monarca. Uno de sus títulos era “Soberano”, y esta autoridad se extendía a todos los rincones del reino, sin apenas supervisión. Todo barnizado convenientemente con la doctrina del “Derecho Divino de los Reyes”, la cual rezaba que la autoridad del rey occidental venía directamente delegada por parte del Dios judeo-cristiano Yavé y solo le tenía que responder a la divinidad. Era natural que los abusos surgieran, y pronto vino la segunda forma de monarquía a atemperar los defectos del sistema político absolutista.

La Monarquía Parlamentaria es un sub-producto de las épocas de las monarquías absolutistas. Como sistema político, este tipo de monarquía tiene dos orígenes claros en occidente. El Despotismo Ilustrado (la absolutizacion “iluminada” producto de la Ilustración) y la monarquía Inglesa del derecho común. Todo unido en el ambiente librepensador del siglo XVIII europeo, la monarquía parlamentaria suponía la primera forma de progreso “asociado a la contemporaneidad” que limitaba el poder del monarca mediante la aparición de tres poderes independientes y vigilantes entre ellos (Acá se mete Montesquieu), y que el poder del monarca era compartido por el Parlamento, que no era nada más que delegados electos por voto de los sectores burgueses y de comerciantes. Todo para evitar que Su Majestad se desmadrara más de la cuenta…

Luego de la tormenta de la Revolución Francesa, la monarquía encontraría la manera de sobrevivir mediante concesiones parlamentarias y nuevas ampliaciones del derecho común (y limitaciones del poder real) hasta llegar a las monarquías europeas actuales en donde los monarcas son simples cargos decorativos y ceremoniales, o con muy poco poder efectivo.

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Lugar que otorga la monarquía al individuo y al grupo.

Las monarquías, históricamente, solían prestarle atención a selectos grupos de individuos con privilegios y a las burguesías que detentaban el poder económico. En principio, es una ideología totalitarista, debido a que el poder real es único y abarca todo el reino, sin importar condiciones. Todo el honor y la gloria a la majestad real, especialmente cuando se mete la religión oficial en el asunto.

Las modernas monarquías parlamentarias son poco más que “Repúblicas coronadas” en la mayoría de los casos, debido a que el poder está, en su mayoría, ejercido por autoridades electas temporalmente bajo algún tipo de sufragio y se reconocen derechos constitucionales a la población. En este sentido las monarquías parlamentarias siguen enraizando sus bases en la permanencia de la unidad, por lo tanto, son moderadamente colectivistas en ese aspecto.

La propiedad privada en las monarquías.

Siendo formas de Estado, mayoritariamente, son poco proclives a meterse en el sistema económico. No así cuando eran absolutistas, en donde la economía mercantilista era la norma en occidente. Actualmente, pueden convivir sistemas socialistas moderados (como en España) o sistemas demócratacristianos (como en Holanda). Históricamente han estado aliadas a la tradición, por la cual se protege el derecho inviolable a la propiedad privada, especialmente a la propiedades de sus cortesanos y allegados. Todas protegen actualmente a sistemas capitalistas-mixtos o de laissez-faire.

¿Racionalismo progresista o Romanticismo monárquico?

Las monarquías son por naturaleza, régimenes románticos que apelan a un sentimiento de unidad nacional y sentido de la autoridad enfocado en el monarca, a pesar de que actualmente han evolucionado a sistemas estatales racionales-legales. La historia tiene un sentido y el súbdito está obligado a realizarlo junto a la comunidad real. Por ello el vasallaje en las monarquías feudales, el colonialismo de las monarquías absolutas y la asociación con el nacionalismo de la mayoría de monarquías modernas.

Resumen:

Estatismo o Individualismo: Solían ser muy estatistas, y toda actividad solía ser inventariada, tributada y fiscalizada por los primitivos funcionarios del Estado. Ahora la relación puede variar, desde el intervencionismo global del binomio Estado-iglesia, como en Arabia Saudí y el Islam, hasta la relativa autonomía del Estado contemporáneo (muy parecido a una República) y sus ciudadanos a través de los derechos fundamentales garantizados por constitución, fueros o ley común.

Papel de la Iglesia: Los reyes en la antigüedad surgieron como encarnaciones de los dioses o ungidos por ellos (Faraón, Hijo del Cielo, Rey por la gracia de Dios) y mantenían un control social y manipulación extensivas gracias a la presencia de la iglesia oficial. En la actualidad las iglesias pueden tener cierto apoyo del Estado (España y la Iglesia Católica) o solo hay vestigios tradicionales de asociación histórica (Países Bajos y la iglesia reformada holandesa).

Urbano o rural: El apoyo a los reyes viene, históricamente, con frecuencia de zonas rurales o poco urbanísticamente desarrolladas. Al contrario de las burguesías citadinas y las clases medias que deseaban un régimen más abierto de participación política. Ahora, en sus países, el apoyo suele ser mas o menos generalizado.

Política internacional: Gestoras históricas de barbaridades, conflictos, guerras y enfrentamientos entre casas reales y sus dominios. Ahora pueden gozar de una política internacional pacífica (como en Europa), o por lo menos no beligerante (como en algunas monarquías árabes y africanas)

Políticas de mercado: Interventoras en sus inicios, mercantilistas en su proceder, durante gran parte de la edad Moderna. Ahora muchas monarquías parlamentarias adoptan economías mixtas o aproximadas al libre mercado.

Comercio exterior: Antiguamente eran autárquicas, o aspiraban a una auto-dependencia mercantilista. El laissez-faire (libre comercio) ahora suele ser la norma internacional (a excepción de ciertos grupos subsidiados que evidencian cierto corporativismo) gracias a la expansión del capitalismo Estatal de laissez-faire durante el último siglo.

Diversidad: Antes encabezaba regímenes sanguinarios y primitivos que deseaban que su Estado fuera parte de una sola nación hacia un objetivo común, con escasa tolerancia hacia movimientos pluriculturalistas (con excepción, en parte, del Imperio Otomano y de los imperios árabes clásicos). ahora las monarquías parlamentarias defienden la diversidad democrática propia de las democracias liberales contemporáneas.

Participación: Vedada a sus favoritos y cortesanos, la participación era limitada. Con la aparición del parlamento y los derechos constitucionales, la participación en asuntos políticos es garantizada.

Libertad: Enfermamente positivistas en un principio, el rey ejecutor, legislador y juez era la máxima expresión de una legislación reglamentaria, precisa e interventora. Ahora la tendencia a positivizar la libertad es menos reducida, pero todavía puede persistir en asuntos reducidos o de extrema importancia.

Progreso: Solían ser ultraconservadoras (característica actualmente propia del reino de Arabia Saudita). Ahora pueden oscilar entre el moderantismo y el conservadurismo ligero, suelen ser mostradas por sus propagandistas como garantía de estabilidad nacional y social.

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