Ideologías Políticas para idiotas (III) – La Dictadura

por J. O. Guevara


Lucio Quincio Cincinato, el más exitoso dictador romano

Dictadura… palabra ahorita relacionada con golpes de Estado, violaciones a los derechos humanos y demás. Aunque en un principio no fuera así, gracias a nuestros amigos, los romanos y sus avances en lo que a hacer política se refiere… La palabra “dictadura” viene del latín “dictatura”, y este a su vez del latín “dictator”, el cual era el funcionario de máximo rango y poder durante la república romana.

La justificación de la dictadura viene dada por situaciones de carácter de emergencia que necesitaban de la dirección de un solo hombre. En aquella época. Roma se dirigía con dos hombres, llamados “Cónsules”, los cuales dirigían a la ciudad en calidad de iguales durante un año y todo con el fin de no poner a un solo hombre en una sola legislatura por mucho tiempo. Para evitar abusos se daba una forma primitiva de “división de poderes”.

Con la dictadura, la dirección de la ciudad necesitaba de un poder único en el cual se evitaban las innecesarias desviaciones y discusiones que podían efectuarse bajo un mando consular. Ante todo, la dictadura romana era expedita ante una emergencia. Un dictador famoso, y el que aparece en la imágen de arriba, era Cincinato. Granjero y noble sabihondo que tomó la dirección de la ciudad varias veces como dictador y prefirió terminar sus días como un simple agricultor retirado (Y se le muestra entregando como regalo las fasces, símbolo del poder estatal romano).

Por si acaso, de allí viene el nombre de Cincinatti, la ciudad estadounidense. Esta estatua de Cincinato se encuentra precisamente allí.

Para evitar que el afortunado líder se desmadrara y soñara con orgías y festines gracias a sus prebendas, se le daba un límite de seis meses (o hasta que acabara la emergencia, lo que ocurriera primero), prorrogable a seis meses más. Luego el dictador debía irse para ser reemplazado por otra persona.

En el moderno uso. “Dictadura” significa un régimen de gobierno en el cual un personaje asume el poder (pudiendo ser de manera ilegal y no formal o también democráticamente), manipulándolo a su conveniencia y capricho, legitimándose, casi siempre por situaciones de emergencia, muy parecida a la manera romana de hacer las cosas. Frecuentemente el dictador gobierna sobre una ausencia de división de poderes previa, o acostumbran a eliminarla por ser fastidiosa para su desempeño en el poder, lo que ha degenerado en abusos tales, que tal forma de gobierno es mal vista en países democráticos.

El dictador suele ser una persona de origen militar, rarmente civil. Y su gobierno se asume como restaurador de un orden perdido o garantizador de un buen futuro, mediante medios no muy adecuados. En muchos casos, las dictaduras han degenerado en abusos a los derechos humanos de tal magnitud, que el descontento popular puede estallar finalmente en la desobediencia de sus reglas y en la caída de la dictadura, a menos que el sistema logre autoperpetuarse.

Las dictaduras suelen ser mostradas (propagandísticamente) como regimenes ordenados e idílicos en donde se han superado los innecesarios conflictos político-partidistas en aras de la unión patria y del desarrollo de la nación, todo bajo la mano tutelar del dictador (casi siempre ungido por dios o por la divinidad de turno).

_______________________________________________

Las Dictaduras y su concepción de individuo y de grupo

Son gobiernos colectivistas y monopólicos ya que necesitan de un sentimiento de unión nacional. Suelen desconfiar de los partidos políticos (por obvias razones) y por representar un desafío al control y al deseo de unidad de la dictadura. El individuo siempre está al servicio de la patria (o de la revolución) siempre, y las necesidades colectivas son preferidas ante cualquier nimio e innecesario deseo de libertad (cosa siempre racionada en las dictaduras).

¿Propietarismo o no propietarismo en una dictadura?

Hay, a mi manera de ver, dos vías de concebir la propiedad privada en una dictadura.

Las dictaduras tradicionales (especialmente en Latinoamérica) suelen ser dictaduras militares, colectivistas de derechas y muy tradicionalistas (por el sentido militar y las convenientes asociaciones con la religión). La brújula política las ubicaría en su sector derecho en la parte de arriba (la parte azul profundo). El derecho a la propiedad privada es respetado en la medida en que no interfiera demasiado con los objetivos de la dictadura, que puede darse el lujo de expropiar grandes capitales para ponerlos a su servicio.

Por otro lado, las dictaduras no-tradicionales o dictaduras “de izquierda”, suelen ser dictaduras resultado de la degeneración de una democracia alocada (lo trataré luego), apoyadas por reclamos de igualdad exacerbada y basadas principalmente en consignas marxistas. El concepto de “dictadura del proletariado” suele asumirse en ellas, debido a que las clases pobres consiguen ser “representadas” en este tipo de gobierno, y las reglas para favorecer a los explotados son decretadas sin importar si medio país estalla como resultado. La revolución de la fuerza, en lugar de la fuerza de la revolución. La propiedad privada está al servicio de la construcción de la sociedad socialista, y es poco tolerada o no está permitida. En la brújula política, se ubicarían en el rojo profundo (izquierda-arriba).

¿Racionalismo o Romanticismo?

Son principalmente románticas. El fin es la dictadura, y la sociedad debe estar dispuesta a soportar la dictadura de manera voluntaria. La concepción romántica del orden dictatorial se repite y se focaliza. El Estado alcanza su cenit, y es totipotente de acuerdo a las directrices del dictador, que puede tener objetivos “serios” de ayudar a su pueblo, o simplemente es un ladrón con exceso de matones. El dictador se suele confundir con el Estado, y sí hay partidos, este partido (suele ser uno solo) se idealiza como la vía racional y legítima de participación de la sociedad en asuntos políticos.

Resumen:

Estatismo o Individualismo: Fundamentalmente estatista, no acepta concesiones ante el “individualismo perverso” ni ante grupos aislados al margen de su control. Suele degenerar en fascismo (luego se tratará eso). Se reniega de fórmulas federales y se prefieren estatismos centralistas (como el concepto imbécil de “centralismo democrático” balbuceado por comunistas de Estado).

Papel de la Iglesia: Pueden quemar iglesias y enterrar a los dioses (dictaduras de izquierda) o estar en conchupancia con la iglesia/religión dominante, la cual puede bendecir el proyecto político del dictador o hasta puede tener participación activa en los asuntos de gobierno, sobre todo en los de moralidad y educación (dictaduras de derecha).

Urbano o rural: El proletariado obrero y campesino se atribuye el apoyo a la dictadura liberadora del proletariado y de la vanguardia de avanzada. Las clases medias y burguesas tradicionalistas suelen apoyar a las dictaduras de derecha. Aunque cabe destacar que mi definición no es exacta, ni tiene porque cumplirse en su totalidad… A veces una dictadura recibe apoyo popular masivo en un principio.

Política internacional: Como la mayoría de las dictaduras han tenido un fuerte componente militar, suelen ser formas de gobierno que apuestan al expansionismo militar y al desarrollo de carreras armamentistas para mostrar su superioridad ante las mariquitas democráticas comeflores…

Políticas de mercado: Las dictaduras latinoamericanas fueron casi todas cepalistas o desarrollistas. Excepto Chile que apostó por un capitalismo estatal de laissez-faire y sus terapias de choque, recomendación del Dr. Milton Friedman. Las dictaduras de izquierda pueden pasar de un mercado medianamente regulado hasta apoyar el colectivismo más desquiciado y la estatización total de los medios de producción.

Comercio exterior: Pueden cerrarse al comercio exterior (Autarquía franquista) o ser competitivas y “libres” (Chile pinochetista). Todo depende, en gran parte, de los designios del dictador de turno.

Diversidad: La diversidad es anulada, se favorece la uniformidad de casi todo, hasta del pensamiento. El núcleo del pensamiento suele ser el corpus marxista-leninista o la teología cristiana ultramontanista o evangélica. La tendencia es similar en ambos casos.

Participación: Las dictaduras, especialmente las modernas, que suelen ser vigiladas por los países democráticos, recurren metódica y fervientemente a “simulacros de votación” para legitimar su imágen en el exterior y calmar a su población. Se repiten elecciones, o plebiscitos de cuestiones de carácter nacional. Con lo que se puede demostrar que una democracia no son solo personas votando…

Libertad: Restringen las libertades individuales tomando como excusa el “carácter hobbesiano” del hombre y para evitar que, según las dictaduras, ocurran males mayores debido a la “corrupción moral y libertina” o a la “corrupción burguesa y explotadora” del enemigo que se suelen inventar. Lénin mencionaba que la libertad era algo tan preciado que debía ser racionado, ¿Así que que más excusas quieren?

Progreso: El anquilosamiento puede ser manifiesto en etapas terminales o de decadencia dictatorial. Al principio pueden apostar a maneras progresistas de ver las cosas, pero se transforman en la única manera de ver las cosas y, paradójicamente terminan siendo conservadoras (en su mentalidad, sea de izquierda o de derecha).

Conclusión:

Las dictaduras no se tocan, evítelas a toda costa, y combátalas si es necesario. Los fines jamás justifican los medios. Y sí es politólogo, pues una dictadura puede representar un lindo y simpático desafío a examinar y puede otorgar divertidas anécdotas sobre el uso indiscriminado del poder, por parte de esos “animales pensantes” llamados, “humanos con poder absoluto”.

Anuncios