¿Left-libertario? ¿Con que se come eso?

por J. O. Guevara


¿Que es ser un left-libertarian -o left-libertario-? (libertario de izquierda, traducido al español)

Frente al liberal promedio que se sube por las paredes al leer “socialismo”, y a los socialistas que quieren que el Estado sea la niñera de las niñeras, el left-libertarianismo es solo una de las visiones posibles para superar de manera dialectica las contradicciones de diversas ideologias, esto aplicable en un entorno anarquista (de abolición del Estado y de las instiuciones compulsivamente coercitivas). Especificamente este left-libertarianismo será interpretado dentro de una concepción mutualista del orden espontáneo (lucha contra los monopolios, propiedad terrestre basada en el uso, libre mercado radical y socialista).

Sobre la socialdemocracia:

Este pequeño apartado expondrá la socialdemocracia y su particular paradoja. Antes de este argumento, debo admitir que yo era una especie de “socialdemocrata light” (Economia Social de Mercado – ESM) antes de “degenerar” (así suelen referir mis amigos) al anarquismo. No me daba cuenta de esto hasta que leí y me puse a pensar…

Bien, comienzo con el aserto de que la propiedad privada y el mercado son buenos medios para generar riqueza. (Algo que muchos de ellos admiten) Ahora vienen las regulaciones estatales para supuestamente corregir sus fallos y redistribuir las riquezas en forma de planes sociales o “bonos” diversos.

La propiedad privada es muy buena, pero luego la jodemos con impuestos y demás leyes para “equilibrar” la competencia o cualquier otra pirueta redistributiva. ¿Entonces? ¿O es chicha o es limonada? ¿Como se hace con esta contradicción? Si el mercado es tan bueno para ello, ¿porque las trabas?

Acá el poder omnímodo del Estado suele expresarse en la forma que conocemos como “Estado de Bienestar” en donde, en efecto, el papel del Estado queda en ser nuestra niñera, maestra, empleadora y sepulturera. Y esas elevadas dosis de intervención estatal requieren romper algunos huevos, y algunos principios.

La ESM es más liberal en este sentido, ya que no apuesta por la recuperación de empresas por parte del estado, y prefiere una política monetaria conservadora. Aunque siguen, a mi manera de ver, las contradicciones redistributivas con el concepto de “bienestar social” (que se expresa frecuentemente como un sistema publico de pensiones y subsidios diversos).

Sobre el liberalismo:

Este punto es algo complicado debido a las imbricaciones que tiene el liberalismo con el anarquismo, en especial con sus variantes “de mercado”. Primero, el left-libertarianismo es una visión sobre temas sociales y culturales (el izquierdismo propio de la New Left), aunque pueda evolucionar a ser una visión filosófica para justificar el anarquismo gracias a una (bastante coherente a mi parecer) percepción del espectro ideológico que va desde la “derecha” entendida esta como la máxima concentración de poder y privilegio (nazismo, comunismo), pasando por formas intermedias o de conciliación (socialdemocracia, democristianismo), hasta las formas que consideramos “de izquierda” en donde la concentración de poder y privilegio es mínima (liberalismo clásico) hasta la izquierda radical (antónima exacta del totalitarismo) que llega al anarquismo. Esta descripción la hace Karl Hess.

Este espectro ideológico que tiene en cuenta la distribución del poder en la sociedad y su concentración me parece una buena manera de justificar el apelativo “leftista” es decir “izquierdista” en un contexto de respeto al libre mercado y la propiedad (tenidos siempre como conceptos antónimos al izquierdismo típico). Históricamente, las acepciones de “izquierda” y “derecha” surgen en la Asamblea Nazional Nacional francesa de la época de la revolución. Las izquierdas, proclives al cambio social y a la abolicion de privilegios se sentaban en el lado izquierdo del parlamento, mientras que las derechas, proclives a la manutención del antiguo orden y de los privilegios, se sentaban en su respectivo lugar.

El liberalismo (entendido esta como una corriente respetuosa de la libertad y los derechos individuales), como alternativa al Ancién Regime, pues puede ser visto como una alternativa “de izquierda. El anarquismo al beber de esta corriente, no puede evitar ser influenciado por este.

Ahora bien. ¿Donde queda la cuestión socialista?

Sobre el socialismo:

Mas compleja es esta situación ya que la definición de socialismo es bastante heterodoxa y puede variar según la percepción que se tenga. Para un liberal clásico, socialismo es sinónimo de estatismo (entendido este como un control Estatal extendido sobre la sociedad), siendo esta una falacia que me gustaría refutar.

No todo socialismo es estatista. Eso hay que verlo, teniendo en cuenta la tradición socialista de confiar en el poder de la organización obrera para lograr los objetivos (a pesar de las rutas alternas seguidas por socialistas estatales). Actualmente el aburguesamiento de las clases trabajadoras se debe, en gran medida, a las demandas satisfechas y derechos sociales dados por el Estado, todo consolidado por la trampa del “pacto social” y la posterior demanda de los trabajadores por más controles y beneficios por parte del Estado, a quien ya no ven como “explotador”… ¿alguien dijo “contradicción”?

¿La propuesta left-libertariana y mutualista? Orden espontáneo traducido en sindicalismo independiente. Organización económica basada la apertura de la libertad bancaria y el surgimiento de asociaciones bancarias populares. Organización laboral basada en la autogestión de las empresas como manera de evitar abusos de patronales (ya sea el Estado-patrón o el mercantilista/latifundista).

¿Y a que objetivo lleva tales cosas? A menos que se comparta la definición Tuckeriana del socialismo, la que menciona que “los trabajadores deben recibir el producto integro de su trabajo”, pues no veo que tales medios colisionen con este objetivo. Sea que se interprete mediante la Teoría Laboral del Valor (el trabajo da valor a los bienes), o mediante visiones marginalistas (la utilidad subjetiva es la que da el valor a los bienes). En cualquiera de los dos casos, la apertura de la competencia económica (es decir, el reconocimiento de un libre mercado y de derechos económicos) haría que cada trabajador que quisiera, pudiera obtener una buena recompensa de su trabajo, al autoemplearse, o asociarse en cooperativas, o al gestionar las empresas, todo gracias a la abolición de las distorsiones económicas que causan la perdida de valor del dinero, como la manipulación política de los tipos de interés y la impresión indiscriminada de papel-moneda.

El interés bajaría hasta un nivel natural que el mercado considere necesario (o cercano al coste -bajo la TLV-) haciendo mas fácil la obtención de recursos (crédito más barato) y el ahorro, haciendo así que los trabajadores (si así lo desean) accedan a los anhelados medios de producción, todo esto sin llegar a extremos confiscatorios y a nacionalizar (léase, estatizar) de manera rabiosa con la creencia de que eso beneficiaria a las clases explotadas. “Capitalismo de los trabajadores”, le llamaría Mises (a pesar de sus objeciones utilitarias al control obrero de las empresas). Algo perfectamente consistente con el socialismo mutualista y left-libertario. Y algo para nada estatista (de hecho, esta propuesta mutual desconfía radicalmente del Estado por cuestiones de principios).

Ahora viene la cuestión del Socialismo de Estado.

Es el gran monstruo estatal asimilable al Estado-Niñera. El Estado usado para objetivos revolucionarios preconizando el logro de la igualdad y la no-explotación. ¿Y esto que? ¿Para un mutualista, que es la igualdad? ¿Puede el socialismo estatal lograr sus cometidos?

Con igualdad, me suelo referir a la que yo llamo “triada de la igualdad ante la ley, de justicia y de libertad”, algo bastante presente en la tradición left-libertaria. ¿Porque igualdad ante la ley? Porque esta es una tradición liberal encarnada como lucha contra los privilegios legales propios de la sociedad de castas del Antiguo Régimen, es decir, una manifestación de trato justo, de justicia. Siendo la justicia, el dar a cada cual lo que le pertenece (proporcionalidad de la pena y presunción de inocencia, por ejemplo), justicia asentada en el respeto del derecho ajeno, siendo este expresado de manera libre, es decir, ausente de coacción. Siendo la libertad equitativa un compromiso previo para establecer justicia.

Las formas de igualdad que no tienen que ver con la equidad o justicia, o que son impuestas de manera artificial (igualdad de salarios, discriminación positiva) no son para nada mutualistas, ni mucho menos espontáneas, ni aceptables. Más que igualdad, ese es un igualitarismo artificial construido por sofismas.

Con libertad equitativa me refiero a la “ley de igual libertad”, siendo aquella expresada en el derecho de todos los individuos de gozar la máxima libertad posible en el mismo grado. Es decir, igualdad de derechos. Basada esta en la soberanía del individuo sobre si mismo (u auto-propiedad, aunque el concepto rothbardiano no me parece filosóficamente muy convincente) y sus actos, lo cual no excluye la responsabilidad individual. Casi todos los seres humanos son capaces de esto. Esa libertad es de caracter negativa, siendo necesario un mínimo de esfuerzo para mantenerla (generalmente funciona dejando a todo el mundo en paz). “Obligar a alguien a ser libre” es un exabrupto propio de idealistas “voluntad-generalistas”.

Esto implica lógicamente, el respeto por todas las libertades, TODAS, incluso las económicas, como el derecho a participar en un libre mercado y a intercambiar los productos de su trabajo (así como el derecho a poseerlos dado que son sus productos legítimamente adquiridos a través de trabajo, regalo o comercio). El socialismo visto acá no es enemigo del libre mercado… Debería ser su mayor defensor, contra los socialistas de Estado y los mercantilistas-capitalistas.

¿Confuso? Ni tanto… La intervención estatal en los asuntos del individuo, ademas de desarrollar una situación de tiranía insoportable, exigiría desnaturalizar al individuo, al tratar de demostrar que este, efectivamente no puede conducirse a si mismo y que este derecho pueda ser transferido al Estado de manera legitima.

¿Se puede lo ultimo? Me encantaría que me lo demostraran (si es que tal barbaridad encuentra justificación alguna)…

El socialismo estatal a pesar de sus intenciones, lamentablemente está condenado a ser un régimen económicamente ineficiente (gracias a la planificación estatal -un aporte miseano bastante conocido-) y lleno de agujeros en donde se cuelan los males de la corrupción (una gran cantidad de riqueza gratuita disponible para individuos que no la produjeron) y a los intereses de los gobernantes de maximizar la cantidad de bienes robados al público en la medida en que esto no afecte a la productividad para que luego siga el mismo círculo vicioso de explotación (algo así como esquilmar una oveja en verano).

Entendida esta última como la extracción de recursos a quienes los produjeron, en base a la manipulación del sistema económico, por parte de agentes que no participaron en el proceso productivo para su propio beneficio. Además de la vida de reyes auto-otorgada por los dirigentes oficiales del Estado socialista (violando la igualdad legal, gracias a la manipulación del poder en beneficio de pocos, a base de robo) y los rimbombantes gastos públicos para obras ineficientes y ineficaces (algo que el mercado puede hacer mejor y mas rápido). O robamos todos, o no roba nadie (la igualdad y la decencia, asi como el respeto a la propiedad ajena y los beneficios económicos de este respeto, se inclinan por la segunda opción).

Al ver el socialismo de Estado como una de las manifestaciones claras del totalitarismo estatal, yo no dudaría de calificarlo como un régimen de derechas, tan de derechas como los regímenes fascistas (cuya oposición con el comunismo es meramente artificial y producto de meras circunstancias históricas -la Segunda Guerra Mundial y la ruptura del pacto Molotov-Ribbentropp-).

Mutualismo y el left-libertarianismo.

El mutualismo a pesar de sus características particulares puede perfectamente asimilar conclusiones left-libertarianas. El socialismo entendido como la apuesta a la mínima concentración de poder en la sociedad, y su repartición entre el mayor numero de individuo es un ideal perfectamente realizable y acorde con la descripción mutualista de la sociedad. Todo lo acá expuesto puede sintetizarse en el lema tradicional de la revolución francesa (adaptado a prácticas mutualistas, y que el mismo Proudhon hubiera aprobado):

Libertad – Igualdad – Cooperación

Todo sin descuidar ni imponer ninguno de los tres aspectos. La libertad entre iguales para la cooperación. Ni esclavos, ni desiguales, ni desorganizados.

Con la cooperación quiero hacer una pequeña aclaratoria. La cooperación puede encajar perfectamente dentro del orden espontaneo siempre que sea así. Espontanea. “La solidaridad obligada no merece tal nombre”

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