El “contrato social”, definido y destruido en menos de cinco minutos

por J. O. Guevara


Me perdonarán ciertos roces con literatura y tipos ancap… Pero particularmente me llaman la atención esos ataques sofisticados típicos de dicha escuela anarquista (además considerando que el ancapismo hereda parte de su cuerpo del anarquismo individualista clásico). Como un pequeño disclaimer… Tengo que confesar que me comporto como una especie de anarquista dialéctico. Cosas malas salen, cosas buenas entran. Solo sigo las premisas de la razón y las premisas de una definición genérica del anarquismo individualista-mutualista, que espero contente y sirva de convención para quien la lea:

Libertad para todos y cada uno de los seres humanos por igual (ley de la igualdad de la libertad).

Abolición del Estado por ser el máximo enemigo de la libertad individual, y para garantizar la supervivencia de la revolución económica.

Respeto por las libertades individuales, todas, incluyendo las económicas (libre mercado y propiedad -"posesión" en lenguaje proudhoniano-), siempre y cuando no coarten en su uso la libertad de los demás (el respeto al derecho ajeno es la paz). Esto derivándose del cumplimiento de la ley de igual libertad.

Lucha contra los monopolios de clase, monopolios económicos y monopolios políticos, por atentar contra la libertad de elección, la libertad económica y ser ineficientes económicamente, al contrario de una situación de competencia.

Otra cosa importante, es que uno puede aceptar las premisas válidas del antiestatismo ancapista, sin aceptar conclusiones que, a mi jucio, llevarían al establecimiento de una sociedad neo-feudalista y a situaciones en donde la democracia económica dentro de las empresas no salga favorecida (esto lo digo por la propiedad mutualista de la tierra y otros asuntos económicos que no considero fácilmente resolubles en un entorno ancapista).

Como conclusión del disclaimer, el cuerpo teórico básico del anarcocapitalismo es aceptable para mí, aún considerándome socialista (debido a mi posición left-libertaria como ya he explicado antes). Debido al pequeño detalle y a la tonta costumbre mía de considerar a la anarquía no como un cuerpo doctrinario rígido e intolerante que establece un fin determinado a alcanzar con todos los medios (incluyendo los violentos). La anarquía es libre, y no hay "La anarquía", sino multiplicidad de teorías y prácticas anarquistas que, siempre que se respeten mutuamente, sin agredirse, pueden coexistir en paz. ________________________________________

Y bien, acá el vídeo. Corto, conciso, y a mi manera, un buen argumento para deshacer el mito del Estado benefactor de la sociedad. Más que una estrella dadora de vida, es una especie de agujero negro que distorsiona todo solo con su mera presencia. El tipo que habla es Stefan Molyneaux:

La destrucción del Contrato Social tradicional es esencial para obtener la justa participación en la política del orden espontáneo. Reemplazar la "sociedad de la ley" por la "sociedad de contrato", es decir, que los contratos moralmente justificados sean (como los definiría Proudhon) Sinalagmáticos y Conmutativos entre hombres y comunidades libres:

El contrato político no adquiere toda su dignidad y moralidad sino bajo la condición: 1., de ser sinalagmático y conmutativo; 2., de estar encerrado, en cuanto a su objeto, dentro de ciertos límites, condiciones ambas que se supone que existen bajo el régimen democrático, pero que aun en este régimen no son las más de las veces sino ficticias.

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Para que el contrato político llene la condición de sinalagmático y conmutativo que lleva consigo la idea de democracia; para que encerrado dentro de prudentes límites sea para todos ventajoso y cómodo, es indispensable que el ciudadano, al entrar en la asociación: 1., pueda recibir del Estado tanto como le sacrifica; 2., conserve toda su libertad, toda su soberanía y toda su iniciativa en todo lo que no se refiere al objeto especial para que se ha celebrado el contrato y se busca la garantía del Estado. Arreglado y comprendido así el contrato político, es lo que yo llamo una federación.

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En conformidad a estos principios, teniendo el contrato de federación, en términos generales, por objeto garantizar a los Estados que se confederan su soberanía, su territorio y la libertad de sus ciudadanos, arreglar además sus diferencias y proveer por medio de medidas generales a todo lo que mira a la seguridad y a la prosperidad comunes, es un contrato esencialmente restringido, a pesar de los grandes intereses que constituyen su objeto. La autoridad encargada de su ejecución no puede en ningún tiempo prevalecer sobre los que la han creado; quiero decir que las atribuciones federales no pueden exceder jamás en realidad ni en número las de las autoridades municipales o provinciales, así como las de estas no pueden tampoco ser más que los derechos y las prerrogativas del hombre y del ciudadano.

Si no fuese así, el municipio sería una comunidad, la federación volvería a ser una centralización monárquica; la autoridad federal, que debe ser una simple mandataria y estar siempre subordinada, sería considerada como preponderante; en lugar de circunscribirse a un servicio especial, tendería a absorber toda actividad y toda iniciativa; los Estados de la confederación serían convertidos en prefecturas, intendencias, sucursales, administraciones delegadas. Así transformado, podríais dar al cuerpo político el nombre de República, el de democracia o el que mejor quisierais; no sería ya un Estado constituido en la plenitud de sus diversas autonomías, no sería ya una confederación. Lo mismo sucedería con mayor motivo si por una falsa razón de economía, por deferencia o por cualquiera otra causa, los municipios, cantones o Estados confederados encargasen a uno de ellos de la administración y del gobierno de los otros. La República se convertiría de federativa en unitaria y estaría en camino del despotismo.

Pierre-Joseph Proudhon

Citas de "El Principio Federativo", cap. 7

Esto, en consecuencia, apunta a la creación de la anarquía mutualista como la materialización política de la Soberanía del individuo. Un contrato flexible hecho entre individuos que se comprometen a seguir ciertas reglas basadas en el respeto a esa misma soberanía individual. La asociación voluntaria favorece un entorno sin jerarquías (o por lo menos, lo más horizontal posible), en la cual se reduzca al mínimo la aparición de estructuras compulsivamente coercitivas que atenten contra la libertad del individuo sin su consentimiento. (porque la posibilidad de regeneración de estructuras coercitivas no va a desaparecer nunca).

El principal problema con las actuales instituciones estatales, es el monopolio de la ley y de la fuerza que estas encarnan. Todo ese poder concentrado en un solo punto de la sociedad es de extremo peligro, mucho más si cualquier loco llega al poder y lo usa (lo que casi siempre ocurre) para su propio beneficio. Puede limitarse el poder del estado temporalmente. Pero siempre, por cuestiones estructurales, los incentivos para limitar el poder ceden paso al aumento progresivo y solapado del mismo, hasta que sea demasiado evidente. Este clima de expansión de poder puede ser fomentado por los monopolios económicos directos (recursos naturales, como el petróleo) o indirectos (empresas compinches) haciendo que el Estado posea mayor cantidad de recursos (sin olvidar el expolio productivo provocado por los impuestos) y con instituciones débiles y falta de contraloría ciudadana, el Estado empieza su carrera por dominar a la sociedad, haciendo que los intereses por mantener esclavizada a la gente sean mayores gracias al incentivo económico que esto provoca.

La asociación para la justicia y la defensa, descentralizadas y sin el monopolio de recursos económicos propio del Estado, provee menos incentivos para dotar mejor justicia y mejor defensa (gracias también a que tienen que estas asociaciones deben competir entre ellas para proveer mejores servicios). Las mutualidades de consumo y producción también serían un complemento de empresas privadas tradicionales, las cuales en un entorno de competencia y descentralización económica, reducirían su tamaño hasta llegar a sus capacidades naturales. Probablemente se vería la especialización de las mismas en lugar de la costumbre de diversificación de servicios propia de las multinacionales. En resumen, la lucha contra los monopolios es la lucha contra este falaz contrato social. Es la lucha por la libertad del individuo para que busque su felicidad de la manera que considere apropiada.

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#BONUSTRACK

De la misma fuente, este otro video que ayudará a comprender como se entiende la agresión y el "derecho" del Estado a usar la fuerza, con el principio de no-agresión, derivado de la soberanía del individuo.

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