Ley Anti-tabaco en Venezuela, una reflexión libertaria y racionalista (eso espero)

por J. O. Guevara


Resucito esta cosa con algo que me pareció interesante… Ahora con la decisión del Todopoderoso Gobierno Bolivariano, Social-Patriota y Revolucionario MESSMOO de prohibir el fumar en locales cerrados, cuelgo esto por acá.

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El pez que fuma... Literalmente (Cyprinus carpio, o carpa común)

Hay dos posturas extremas que pasan a ocupar ambos lados del debate.

Los primeros, quienes a ultranza defienden su derecho a fumar, amparándose en el argumento que, ante cualquier cosa, ellos son los primeros y únicos afectados (que, el humo del tabaco solo afecta -cuando lo hace, que no es seguro- al fumador activo). Así que ellos tendrían el derecho exclusivo de dejar el cigarro o no. Esto puede variar… ya que hay quienes están prevenidos de sus consecuencias, y hay otros que las ignoran o no las aceptan (por pulsión adictiva o por simple terquedad).

Los segundos, quienes quieren desaparecer el tabaco y todo lo relacionado con el tabaco, desaparecer el consumo del tabaco por considerarlo un veneno nocivo. El acto de prohibir el fumar y el comercio de cigarros no se ve mas como una intervención de la privacidad sino mas bien como un acto de salvación. Que el humo del tabaco no solo afecta al fumador sino a quien lo rodea, con lo cual, la prohibición total se ve deseable para proteger a amplias capas de la población. Frecuentemente apelando al Estado para que cumpla con ello.

Pero como la realidad no es tan absoluta, encontramos un montón de posiciones y opiniones intermedias ante esto.

En relación al ente legislador, el Estado, considero que estamos de nuevo, ante el clásico conflicto entre derechos a ser cumplidos por la legislación. Voy a enumerarlos para que la cosa se haga entendible:

  • Derecho a la vida (a una vida próspera y, supongo, saludable)
  • Derecho a la propiedad devenida del propio trabajo (yo me compro mis cigarros con mi dinero y yo veo que hago con ellos)
  • El hecho científico* de que el fumador tiene mas posibilidades de morir de enfermedades asociadas al uso del humo del tabaco.
  • El hecho científico de que el fumador pasivo tiene mas posibilidades de morir por enfermedades asociadas al tabaco:

Se supone que el Estado tiene que proteger (y no ir en contra de) diversos derechos (anteriores a toda legislación positiva) como lo son la Vida, la Seguridad, la Libertad y (para algunos y para mí) la Propiedad sobre los productos del trabajo o intercambio legítimo (no se vale el robo ni el fraude ni la explotación).

Ahora, viendo esto, suena mas que apoyable una ley sobre dicho tema. Se cae el mito de que el fumador solo se afecta a sí mismo y que su humo puede afectar a quienes le rodean. Pero como dije anteriormente, esto se trata de un conflicto entre derechos que tiene que garantizar la legislación… Y no todos están de acuerdo con la ley. Aparte que dicha ley prescinde de un derecho para garantizar otro (ya veremos cual).

Distingamos tres posibles ámbitos de acción de la ley.

  1. Casa
  2. Establecimiento público (oficinas del Estado)
  3. Establecimiento privado… Lo que llamamos bares, discotecas, locales comerciales, bancos y todo lo que afecte la ley

En la casa, pues, allí el Estado no tiene absolutamente nada que hacer debido a que es un establecimiento totalmente privado en donde no tiene ninguna competencia y los asuntos se deben dirimir en familia (si la hay) o individualmente (si se es un solterón o algo así). Se puede fumar tranquilamente aquí. Aunque habría que notar que si están presentes los demás miembros de la familia, se puede aconsejar el limitar el consumo o ejecutar alguna medida para que los gases del tabaco no alcancen al resto de la familia. Lo mejor, indudablemente, es que la (las) persona(s) deje(n) de fumar definitivamente.

En los establecimientos públicos, la cosa es el total inverso. Es territorio directamente administrado por el Estado, con funcionarios Estatales y pagado con el dinero del Estado. Es comprensible que la legislación se ponga activa acá y que se trate de manera educada y oportuna que las personas no fumen en dichos establecimientos públicos.

En los locales privados la cosa cambia. Ya que aquí se presentan los diversos conflictos de intereses:

  • El derecho del propietario a regular su negocio como le convenga a fines de prestación de servicios y/o rentabilidad económica
  • El derecho del fumador a acceder a su local preferido con su cigarro
  • El derecho del no-fumador a acceder a su local preferido sin soportar humo de cigarro
  • El “deber” del Estado de garantizar el derecho a la salud/vida (derecho no reconocido por un libertario promedio, debido a que el único autorizado para decidir sobre sus asuntos es el individuo mismo, es lo que en lenguaje mutualista llamaríamos “soberanía individual”)

Como vemos, hay conflictos entre dos intereses y un mediador. Económicamente para el negocio, sería ideal que ambos se quedaran y disfrutaran del servicio prestado, pero el cigarro lo evita. Lógicamente se puede prescindir, o del cigarro, o del no-fumador.

Con respecto al cigarro, ese es el objetivo de la ley. Para la ley estatal, prima el derecho a la vida que la libertad de traer un cigarro en la boca y se sacrifica la libertad en pro de la vida (de algunos). Esta posición se justifica por los peligros demostrados del cigarro y de su humo hacia los no-fumadores.

La otra alternativa es prescindir del no fumador… Como un opositor a la medida diría: “Pues si no te gusta el tabaco pues, lárgate a otro sitio”. Puede funcionar, pero pude ser también que al fumador le desagrade debido a que es su local favorito y nadie se ha atrevido a legislar en cuestiones de gusto. Esta posición se justifica por el derecho del propietario a decidir sobre sus bienes y la mejor manera de prestar su servicio a sus clientes (ya que se supone que el propietario es quien trabajó o mantiene dicho sitio, por ende merece administrarlo de la manera que a él le convenga).

Ante esto, se puede proponer que los bares y establecimientos puedan disponer de espacios para fumadores y no-fumadores. El establecimiento puede perder clientes con la medida, así que una medida económicamente racional para conservar a sus clientes sería dicha solución. Claro, con las medidas adecuadas para que el intercambio de gases sea el adecuado.

Esto del intercambio de gases lo digo, porque, según afirma un estudio, se afirma que, con este tipo de legislación (ley anti-tabaco), la cantidad de moléculas nocivas en el aire, efectivamente disminuye, y con ello, los riesgos de los usuarios.

Aunque tengo que recalcar que el fumador pasivo no está obligado a quedarse en ese lugar, así que una prohibición completa se antoja injustificable en este caso.

Hay que considerar también el gasto que representa el ambientar el local para dos clases de clientela, coste que pueden asumir empresas grandes, pero no las pequeñas. La alternativa sería la federación económica. Que los negocios pequeños y familiares se asocien y mediante bancas cooperativas, puedan asumir los riesgos de una manera mas eficaz y puedan ofrecer sus servicios de manera mas eficaz y eficiente. Y si creen que esto roza la utopía, denle un vistazo a un ejemplo in vivo. El banco JAK, en Suecia:

Todo sin que el Estado Bolivariano Socialista-Patriota y Militarista MEEESMOOO meta la mano y sin participar del latrocinio petrolero y estatalista de los créditos y cooperativas estatales (con muchos miembros acreditados desaparecidos con el dinero otorgado).

Otra cosa a considerar: Si reciben bien la medida aquellos locales a cuyos empleados y empleados les molestaba el humo del cigarro ¿porqué no prohibieron el uso del tabaco en primer lugar en sus establecimientos? Los locales privados son regulados privadamente (valga la redundancia) y tienen todo el derecho de prohibir o permitir el tabaco en sus establecimientos de acuerdo a sus necesidades y a la de sus clientes. Por ello pueden, en teoría, existir locales sin tabaco y locales pro-tabaco.

El reto es, lograr los mismos efectos benéficos sin recurrir a la coacción económica o física, garantizando el derecho de los no-fumadores a un aire sin humo, el derecho de los fumadores a disfrutar de su cigarro y el derecho del propietario del local de prestar el servicio de la manera mas adecuada posible.

Otra solución para poder disfrutar del tabaco sin joderle la vida a los demás: La apertura de clubs de fumadores. Sencillo. Tenemos a un grupo de personas que sabe lo que está haciendo, así que se asocian para disfrutar de su afición de manera voluntaria. Convertir algunos bares, discotecas o locales en clubes de fumadores (asociaciones sin fines de lucro) para darle alguna luz a los fumadores empedernidos… y se supone que no dejarían entrar a no fumadores (duh). Todo sin innecesaria legislación estatal.

Montar un club gastronómico, en donde paguen por la comida, y donde se permita fumar, también es una alternativa.

En cualquier caso, el fumador debe darse cuenta de las consecuencias que tienen sus actos, porque la libertad jamás está disociada de la responsabilidad personal, y es su deber el minimizar riesgos. Para ello, debe educarse y tratar de que su humo no afecte a los demás. Preferentemente por medio de dejar el tabaco o fumar en condiciones seguras (como las citadas anteriormente). Tambien hay que darse cuenta que ya somos adultos y que los fumadores no son hijos del demonio o engendros de los cuales haya que alejarse. Ellos tienen derecho a gozar de su actividad.

Para garantizar, iniciativas de concientización sobre los peligros del tabaco son mas que aceptables (sin dinero público, valga decirlo). Así como educación a los niños y adolescentes para informarles sobre los posibles riesgos del fumar (no uso la cacofónica dualidad de género en la escritura, no porque me caigan mal las mujeres o quiera discriminarles -en absoluto-, sino por puros propósitos de economía del lenguaje).

En cualquier caso, igual habrán dudas sobre los efectos del tabaco (sobre su existencia o sobre su verdadera magnitud), por ejemplo: El calificado como negacionismo del tabaco. A continuación anexo un estudio que afirma que no hay relación entre el humo del tabaco y las enfermedades asociadas al mismo en los fumadores pasivos. Igual se podría argumentar que el humo de los automóviles y de las fábricas es igualmente nocivo, al igual que los sonidos fuertes por un tiempo prolongado. Y no por ello vamos a prohibir los conciertos de rock o el tráfico automotor (igual pasaría con las grasas saturadas o con la televisión). Idealmente se toman las decisiones personales observando la información disponible y actuando conforme a nuestros intereses, tomando responsabilidad y aceptando las consecuencias de nuestros actos.

Estoy plenamente consciente de que todos tenemos derecho a elegir algo (y a sufrir las consecuencias de nuestra decisión), al igual que podemos elegir nuestro bien, no debemos limitar a la gente que elija su mal. Tratar a la gente como limitados mentales que necesitan de la eterna ayuda del Estado o de un ente externo que les diga que hacer y que no (sin dejar derecho a réplica o de participar en la legislación de dichas normas) es harto insultante para alguien que se asuma como libre. Lo lamento, pero una sociedad libre no se construye con cultos a la mendicidad ni con tratamientos infantiles ni con disposiciones arbitrarias. Los vicios no son crímenes. El crimen es el afectar a la persona o a la propiedad legítima de otra persona. Que cada cual decida; no hay que dejar que decidan por nosotros.

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*Con “hecho científico” me refiero a que es un hecho o un aserto que se hace de la realidad justificado mediante el método científico y evidencia comprobable. Esto último significa que este hecho no es “verdad absoluta y universal” sino mas bien, “verdad evidenciable y comprobable” por lo tanto, sujeta a las evidencias y a la que estas indiquen, por lo tanto modificable si la evidencia dice algo diferente. Por ello la ciencia cambia, modifica o expande sus teorías** para explicar la realidad si estas tienen un conflicto con las evidencias (p.ej.: Fijismo—>Lamarquismo—>Darwinismo—>Sintetismo Evolutivo ó Gravedad newtoniana—>Gravedad relativista—>Gravedad cuántica).

**Para aquellos que confundan “teoría” con “opiniones sacadas del bolsillo” o “inventos”, debo aclararles que en el mundo científico “teoría” es el máximo nivel al que puede llegar una explicación de un suceso determinado, generalmente las teorías tienen pruebas que las soportan, explicaciones matemáticas de regularidades (Leyes) y son igual de falsables (suceptibles de ser demostradas como falsas) como la mas arriesgada de las hipótesis. Por ello no vale desacreditar una teoría diciendo “eso es solo una teoría”. Quienes hacen esto, solo ponen de manifiesto su ignorancia sobre el tema.

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