Socialismo y el Mercado ¿Amigos o Enemigos?

por J. O. Guevara


Una pequeña y corta reflexión sobre ideologías, Estado, y el intento de defender un “socialismo heterogéneo y libertario de mercado” aplicado a la particular situación nacional.

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En estos tiempos tan extraños que corren, cuando al conservadurismo extremista le llaman libertad y a las expropiaciones les llaman solidaridad, es bastante importante el tema de las definiciones, cosa algo difícil en el escurridizo y cambiante mundo de las ideologías políticas.

Particulamente y especialmente difícil en mi querido paìs de mierda, Venezuela, en donde la cosa se puede considerar “el desmadre”, debido, entre otras cosas a la ardiente ineptitud del gobierno para solucionar algunos de los problemas aquejantes que afectan a la población, la ineptitud de la oposición debido a un excesivo triunfalismo y a acciones poco bien o mal dirigidas, el odio no productivo a la persona del Presidente (odio que parece que hace eco tambien en muchos chavistas -pero a la inversa-) y la generalizada confusión ideologica que causa dicho desentendimiento y desconocimiento mutuo, así como a la falta de comprensión lectora y cierto analfabetismo funcional del venezolano típico que, ocupado en sus tareas diarias (traer comida a la casa y buscar un buen trabajo, entre la zozobra y los problemas propios de cada situación), no puede o no quiere dedicar tiempo a la filosofía política… entendiendo “filosofía” no como estudiarse a Sartre o a Hegel, sino mas bien -en un sentido epicúreo- al fino análisis de su entorno político y de lo que pasa a su alrededor con el fin de servir de provecho y de utilidad. Es decir, para desenvolverse de manera adecuada en el mundo político y saber que esperar de quien promete o hace “tal” cosa.

Cabe destacar varios factores que a mi juicio, son importantes para entender lo que pasa.

  • El papel preponderante del Estado en gran parte de nuestra etapa contemporánea. Haciendo que el mismo se vea bastante temible haciendo “impensable” su “domesticación” mediante métodos civilizados (lo mas cercano a ello fue la etapa democrática-puntofijista durante 1958-1999) propios de una democracia liberal y republicana, pasando a “enfrentarlo” o mediante la evitación pasiva o mediante la sumisión (que es lo mas común). Habría que considerar el interés de las clases políticas cercanas al gobierno para no ser controladas y disfrutar de la renta estatal lo máximo posible, cosa que repercute en lo anteriormente dicho.
  • Nuestra convulsa era republicana llena de dictaduras militares, llena de generalotes y montoneras, generadora de una cultura militarista y sumisa al poder, que genera a un montón de “que-hay-de-lo-míos” y “pongame-donde-haiga”, aparte de un absoluto desprecio por la idea de ciudadanía y civilización. Somos, en su mayoría, habitantes de un tierrero esperando a que el Estado no nos pegue muy duro (ya sea con impuestos o con balas -si se nos ocurre levantarnos a la manera del Caracazo-) o a que se arregle solo, o que baje Dios o lo que mas se le parezca y lo arregle.
  • El colapso de un modelo (o la maldición del Petróleo) que lleva alrededor de treinta años y que se esta llevando, de a poco, todas las cosas decentes y bonitas que me gustan. Como lo son la racionalidad, la tolerancia y el deseo de forjar un destino común (reemplazandolos con irracionalidad mística, intolerancia política y exclusión del diferente). Este modelo rentista-petrolero-monopoductor ha generado una economía disfuncional y una sociedad disfuncional que ve en en Estado el protector y el generador de prosperidad, mediante la (mala) repartición de dicha renta. En resumen: Ciudadanos que no pueden prosperar por si mismos debido al desastre económico que se ha generado, teniendo que mendigar ayuda y apoyo al Estado o salir de aquí.
  • La incertidumbre expandida con los contínuos sucesos, golpes, crisis, caída de la calidad de vida, et cétera, puede generar inseguridad y el aumento de ideas irracionales y del correspondiente deseo de conservación. Estudios sugieren que las crisis económicas vuelven a la gente mas religiosa (mas supersticiosa) entre otras cosas, y pueden estar correlacionadas con un renovado deseo de dominación (por un tercero) y de protección por parte de la población. Es decir “la tolerancia de regímenes autoritarios o la privación de libertades para garantizar la seguridad (perdida)“.

Una cosa… ¿A que me refiero con destino comun? Solo uso esa frase por marketing.

Los seres humanos tenemos ideas tan disímiles de la felicidad y de las metas a lograr en nuestra vida que hablar con absoluta certeza y universalizar las conclusiones de tales cosas, ya seria risible. Es decir, el “destino comun” solo es una manera de hablar, no esta en ninguna parte… A lo sumo, y es en lo que estoy de acuerdo, es que tal cosa sería cierto deseo de prosperidad generalizada entre amplias capas de la población, prosperidad que se supone que es un medio para alcanzar la felicidad.

La crisis política venezolana se extiende hasta la médula del individuo, causando rupturas matrimoniales, familiares, empresariales… La personalización de la política y esta misma no pudiendo ser entendida sin la presencia de dicha persona, causan un enorme torrente emotivo (aprovechado y fomentado por el propio gobierno) de reacciones irracionales, propias mas bien de tribus primitivas que defienden a un ídolo por considerarle sagrado. Dicha actitud es la responsable directa de tales cosas. Es la Revolución que se equipara al Estado y el Estado con la figura de Chávez, volviéndose este último, indispensable.

El papel principalmente proveedor del Estado adeco (papel que yo describiría como de “director de orquesta”) en la mal llamada “Cuarta República”*; ha mutado a un papel providente y proteccionista en la era chavista. La cohesión social (si es que tal cosa se busca en lugar de maldecir o desconocer a la otredad) se logra, por parte del gobierno en un nacionalismo basado en la pertenencia a la tierra (nazi-like) y en el culto a los héroes del pasado glorioso, a los símbolos de la República como símbolos de una revolución en marcha (confusión propia de los fachas sobre el Estado y el Gobierno)… Culto que ha existido desde bastante tiempo por el deseo de los gobernantes venezolanos de conformar una nacionalidad venezolana heterogénea y moderna, diferenciándola del pasado colonial y provincialista hispano. Solo que ahora ha sido magnificado hasta el asco (vean el acto que hubo por la exhumación del esqueleto de Simón Bolívar en cadena nacional), degenerado en un chauvinismo bastante infantil a mi juicio.

Junto a ello, la (preocupantemente y similarmente fascista) obsesión por construir “El Hombre Nuevo” y “La Mujer Nueva”, en la nueva sociedad socialista, cuyas proclamas y trazos puros se pueden ver plasmadas en el proyecto de reforma de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 2007. Que fue rechazado en una pírrica victoria del NO, y aún así se sigue insistiendo en su aplicación, ya sea mediante leyes habilitantes u otros recursos.

Si creían que los socialdemócratas (adecos) eran populistas… es que no han visto concentraciones ni discursos chavistas. Todo esto se entrecruza, siendo la crisis, nuestra crisis, un asunto estructural, y (es la opinión de este humilde servidor) solo un cambio radical de estructura puede hacerlo. Pero para ello hay que ver y responder a tres preguntas ¿Que es esa estructura, donde está y como está conformada?

Eso… para la próxima parte.

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PD: Si estoy equivocado por alguna razón, agradecería que me lo hicieran saber. 🙂

* Digo “mal llamada” debido a que, para mí, el término “Quinta República” no tiene ningún sentido ni ningún asidero del que sostenerse. Aparte de la mal intencionada carga negativa que se le ha dado. Si es por el cambio de constitución, entonces hemos tenido mas de veinte repúblicas. Si es por el cambio de gobierno, igual no da para mucho. Ya con los federalistas en la Guerra Federal tenemos. Otro poco con Castro, Gómez, Pérez Jiménez. Y nadie habla de la “Quinta República Perezjimenista”. No es que tenga un especial aprecio por la cuarta etapa republicana…

Las repúblicas anteriores tienen la particularidad de haber sido estados forjados en la guerra y muertos en ella. La Primera, Segunda y Tercera repúblicas son clasificaciones historiográficas dadas a las principales “oleadas” independentistas y a la conformación de instituciones venezolanas independientes de España. La Cuarta República es el Estado Venezolano tal como lo conocemos y en mi opinión, no ha habido un suceso tan traumático como para que haya que darle otro nombre a este periodo.

Periodo que se intenta vender como refundación y renovación pero que, institucionalmente y económicamente, es la continuación del Estado puntofijista, solo que venido a mas y a peor, gracias a las fallas acumuladas durante cincuenta años. Y a los errores cometidos en este gobierno gracias a la profundización de la dependencia petrolera, el control ineficaz de la inflación, la intromisión del Estado en nuevos ámbitos así como el uso discrecional de las leyes habilitantes y las expropiaciones, sin mencionar a la economía de puerto y la campeante corrupción política. Agregado a eso la inseguridad personal que se ha aumentado de forma acelerada desde 1999 y el deficiente estado del sistema penitenciario y judicial, y su uso político… cosa que ya se daba antes de la administración Chávez. Así que ¿cual revolución?

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