¿Que hacemos con las cárceles en Venezuela? (propuestas filo-mutualistas)

por J. O. Guevara


Valga introducir que este post está inspirado en la terrible situación que desde hace unos días se vive en varias cárceles venezolanas, así como por la toma de las mismas por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y el saldo de heridos y muertos. Una situación que, en otra parte, se asimilaría con África o con un país con severos desajustes.

Pues bien, entérense, esto es Venezuela.

Donde entra a montón el dinero proveniente de la venta del “excremento del diablo”. Donde tenemos a un gobierno super-inflado, con sus limitados y lentísmos logros así como con sus estrepitosas fallas, que quiere salvarnos a todos del capitalismo, querámoslo o no.

Y hay que hablar tambien de la oposición partidista socialdemócrata y de derechas, que en doce años no han podido establecer una alternativa coherente e inclusiva, lanzándose al mas iluso triunfalismo contando “los días que le quedan al gobierno”, entre otras cosas.

El esquema básico y general no se cuestiona. Que el Estado haga lo que siempre ha hecho, que la sociedad civil solo se limite a votar y a escuchar acríticamente las propuestas electorales que, o no se cumplen, o se cumplen, pero a los coñazos.

Luego viene el chivo expiatorio, el caso de corrupción del año, y listo. ¿Porqué yo hablo con tanta seguridad sobre lo que puede pasar? Porque básicamente es lo que he visto y leído. Lo que ha pasado durante por lo menos treinta años de crisis política y económica estructural y dudo mucho que cambie a corto o mediano plazo.

El maniqueísmo tambien se hace notar. Ya extendiéndose en donde toque la política. Desde la educación infantil y los riesgos/ventajas de ideologizar a los niños en determinada ideología política; hasta los partidos de beisból.

Tenemos por un lado, al chavista arquetípico alabando la actuación de la gloriosa Guardia Nacional Bolivariana y dándole plomo a los presos, negándoles el derecho humano inalienable a la vida, y olvidándose que se abolió la pena de muerte para todos los delitos desde la Guerra Federal (1863) y consagrada su abolición constitucionalmente, tradición que recoge la Constitución de 1999.

Por otro, el opositor arquetípico, de nuevo ilusionado con que la crisis penitenciaria se lleve al gobierno al borde del barranco. Aunque no es tan heterogéneo así, ya que se puede conseguir que, al preguntarse por los “derechos humanos” de las víctimas de sus delitos, piden la ejecución y la muerte de todos ellos. Olvidándose también de los hechos antes mencionados sobre la abolición de la pena de muerte

Nota: Nótese que estas son caricaturas o ejemplos. No se los tome al pie de la letra, y asuma que hay matices de gris entre el blanco y el negro.

Pues bien. Yo no trabajo con esquemas bárbaros. No se ha luchado durante 250 años de ilustración para que volvamos a las tinieblas y colguemos a niños por robar galletas o por quejarse del precio del pan. Por ejemplo, los griegos que consideraban la pena de muerte por impiedad, o la Biblia, que aprueba la pena de muerte por “delitos” como la adivinación, la idolatría, la homosexualidad, la blasfemia, et cétera (aparte de la condena a muerte por homidicio y secuestro, mas bien taliónica).

El problema de las cárceles es notorio. Rejas y escaleras oxidadas, estructuras mal mantenidas, hacinamiento de los presos, falta total de higiene, mafias luchando por poder, rencillas que producen heridos y muertos, armas y drogas que entran y salen libremente, corrupción policial y militar. La humanización chavista de las cárceles ha sido un jodido fracaso ¿Que hacer?

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Economía disfuncional como fuente principal de los delitos a la propiedad y la vida:

Tenemos las dificultades de una economía disfuncional. Hay que pensar primordialmente en incentivos. Hay que generar un sistema que trate con el problema del delito de manera eficaz y eficiente sin perjudicar el sentido humano. Esas para mí son las metas y el objetivo primordial de todo sistema que se quiera llamar, penitenciario.

Una cosa a considerar es el lograr un ambiente en el cual un individuo (que actúa casi siempre, de manera axiomática, de forma egoísta al favorecer primero sus intereses) se vea incentivado a la satisfacción de necesidades de manera no agresiva. “Honesta”, mas bien. Una sociedad que no incentive el robo, pillaje, asesinato o hurto como vías para alcanzar el progreso social y prosperidad.

Es evidente que la construcción de tal cosa, si bien no es imposible, no es algo que lleve poco tiempo. Hay que considerar las trabas políticas a la legislación que solucione estos problemas.

En una economía de auténtico libre-mercado, donde el divorcio capital-trabajo ya no sea aplicable y donde el usurero y el capitalista se vean en extición, todo gracias a la apertura de las barreras de entrada para formar empresas, así como a la formación de  mutualidades y cooperativas de consumo, así como con los bancos populares cooperativos (cuyo valor puede ser avalado por metales, tierra u otros objetos de valor) y la alternatividad de moneda.

Acá está la explicación de Benjamin Tucker (ideólogo anarcoindividualista/mutualista) al respecto.

Para reseñarlo de manera sencilla:

  • La actual situación de monopolio (un único ofertante que puede manipular de manera efectiva el mercado de un producto específico), falta de competencia (no hay indicadores ni referentes de calidad), junto a la legislación que colabora para mantener estos privilegios a los grandes capitales (transnacionales y empresas amigas del Estado) en detrimento de la pequeña empresa, no permite que las grandes masas trabajadoras y profesionales progresen de manera efectiva.
  • Abolir el monopolio conduce a la apertura de la competencia, competencia entre -preferentemente- empresas mutuales (con democracia económica, es decir, con capacidad de los trabajadores para controlar el destino de la misma) reduce los precios y aumenta la oferta de productos y servicios.
  • Igual pasa con las monedas, ya sometidas al poder del mercado (mercado, definido como relaciones voluntarias entre productores y consumidores) pueden gozar del mismo efecto.
  • La descentralización impone un efecto localizador sobre la economía. “Derrumbados los pilares por los que se sostiene la usura”, las empresas grandes y oligopolios del Estado se ven obligados a minimizarse hasta un tamaño sostenible, así como fomentar la industria local y en red, en vez del modelo transnacional de movimiento de recursos y procesamiento de los mismos en lugares apartados (con gran oferta de trabajo -semiesclavo a veces) como el caso de las maquilas.
  • Las empresas del Estado tendrían que pasar a sus administradores inmediatos, es decir, a sus trabajadores y funcionarios.

Esa es básicamente una suerte de predicción que prevee la escuela económica mutualista y de lo que se puede considerar deseable para mantener un orden económico tan (o mas) libre que el actual, pero mas justo e igualitario (igualdad, entendida como perdida de privilegios legales y económicos por sobre otras personas u organizaciones). Con una economía así, las posibilidades de autoempleo y organización para el empleo harían poco factible el robar como una solución válida.

Vida en prisión:

Esto en caso de que las prisiones se mantengan, para delitos graves. Si es que no son abolidas (personalmente soy escéptico de una total abolición de las prisiones, pero sí estoy confiado de su supresión al mínimo necesario)

Los presos pueden pagar con trabajo en beneficio de la comunidad. Los que cometieron delitos menos severos podrían recibir cierto salario por su trabajo, así como capacitación laboral. El asunto es regenerar a la gente y evitar que las (pocas) cárceles que queden, sean universidades del delito.

Está claro que con prisiones basura no se regenera nadie. Reemplazar el régimen de castigo por un régimen de instrucción. En un ambiente en donde se promueva la responsabilidad personal (un valor muy necesario afuera) y la vida no sea tan distinta de la vida extramuros.

De los delitos y multas:

Multas onerosas para los delitos menores. Y para esta clase de delito, puede habilitarse la suspensión de la pena de la cárcel al sujeto si promete no delinquir… aunque si se reincide, que pague la pena nueva mas la anterior. Económicamente veo favorable este tipo de medidas debido a esa suerte de “incentivo negativo”.

Y en una economía saludable que incentivara el autoempleo o la actividad empresarial, en vez del robar, pues sería una buena medida. Incluída la legalización y regulación de la droga blanda, y algunas duras (como en Holanda). Centros de rehabilitación y campañas educativas para desincentivar el consumo de drogas. De nuevo el incentivo económico se ve patente. La eliminación de la criminalización de la droga haría tambalear negocios millonarios.

Dentro de las prisiones, incluiría aún así, un control de drogas. Cero milicos dentro de ellas, que las vigilen civiles, y que se mutualicen. Es decir, que su mantenimiento corra a cargo de las comunidades cercanas. Al igual que el equipamiento y mejoras salariales para los policías y mutualidades de seguridad. Para que no estén buscando fuentes “alternativas” de enriquecimiento, al igual que su descentralización. Esta última experiencia no se ve tan utópica como suena.

A mayor medidas preventivas del delito, menor criminalidad. Esa es la tarea.

Medidas políticas e institucionales:

(perdonen el francés) Empezar por botar a todita la cuerda de vagabundos y “quehaydelomios” que pululan en el Poder Judicial, incluida su directiva. Por eso del retardo judicial y las condenas corruptas, hechas mayoritariamente a los pobres quienes no pueden pagar abogados. Igual nos encargaríamos del problema de la impunidad, la cual ronda el 90%. Es decir, de cada cien delitos cometidos en Venezuela, noventa quedan totalmente impunes. Ni siquiera llegan a juicio.

Pero con los rrrrevolucionarios zoocialistas-patriotas y su afán de colocar jueces chavistas que estén prestos a condenar a quien proteste o demande al Estado, pues… Allí vamos.

Lo que hace falta es auténtica separación de poderes y control legal del poder por parte del parlamento y de los ciudadanos, lo que quiere decir, federalización efectiva de los poderes públicos, gobierno limitado en funciones y subsidiario (que solucione los problemas donde está y donde están), que inicie desde el municipio (tienen que haber muchos más de esos en Venezuela) y termine en la federación con lo estrictamente necesario.

Otra cosa a largo plazo y que la clase política no quiere. El beneficio de la renta petrolera, concentrado en un gran cúmulo de poder político no limitado, es demasiado para sacrificarlo.

La reforma institucional del poder judicial la veo necesaria, debido a que, para juzgar a milicos corruptos, necesitas jueces. Si los jueces son una mierda corrupta y están politizados, pues tienes juicios de mentiritas que no sirven. Junto a todos los factores. Insisto con el asunto de los militares, debido a que en este país, las cárceles históricamente han sido custodiadas por autoridades militares (Guardia Nacional, Ejército). Y la presencia de armas de guerra y demás dentro de las prisiones no es lógicamente justificada por contrabando hecho por las familias de los presos. Queda como explicación plausible, el tráfico de armas promovido por los mismos militares (corrupción).

Si los milicos son intocables, no hay juicio. Si son “bolivarianos”, muchísimo menos (allí entra la politización de las FAN). Hacer cumplir el articulado de la constitución referente a la institucionalidad y apoliticidad de las FAN. Es decir, en singular, “el soldado” puede ser “revolucionario”, “opositor”, “socialdemócrata”, “liberal”. El plural “los soldados”, “las fuerzas armadas” es necesariamente, apolítico y no deliberante. Si alguien va a hablar en nombre de las FAN, tiene necesariamente que hablar de forma no deliberante. El poder político es ejercido por los civiles y los militares no tienen nada que ver con él (excepto para lo obvio en el paradigma estatalista, que es el mantenimiento del orden público -orden interno- y defensa externa -orden relativo a la situación externa-).

Privatización de las cárceles:

Un posible inconveniente de la privatización del servicio de prisiones es que los mismos incentivos que operan para los individuos, operen efectivamente acá. Es decir, si el negocio es cuidar prisioneros y se obtienen réditos por su cautiverio pues, la lógica es maximizar el beneficio haciendo que entren mas presos. Probablemente manipulando la legislación para convertir delitos menores en delitos con pena de cárcel. De hecho, hasta podría pensarse una hipótesis parecida para explicar el comportamiento de prisiones privadas en Estados Unidos y otros lugares. De hecho, las prisiones administradas por el Estado pueden padecer este comportamiento, evidentemente abusivo.

Ante ello, y desechando (como mutualista) el estatizar de las cárceles, se puede promover una administración mutual. Cuales son los principios de este tipo de organización? Acá hay un resumen de ello.

Nota, el mutualismo es en sí, una forma de organización social para la consecución de determinados fines (un tipo de asocación civil). El mutualismo que poseo y defiendo como ideología, es digamos, la “elevación” del mutualismo apolítico a ideología política (además que, en parte, ambos tienen historia entroncada con Fourier y Proudhon). Es decir que mi visión de mundo político encuentra desable dicho tipo de organización para tratar asuntos políticos y económicos. Es la visión proudhoniana de una “condfederación agrícola-industrial” en lo económico y una “mutualidad” en lo político.

No olvidarse de los derechos humanos:

Lo último para lo mas imporante.

Que con el intoxicante maniqueísmo y el fascismo cultural presente en declaraciones tan insensibles como “que los maten a todos” es hastiante.

De manera sencilla. Merecemos vivir, ya por el hecho de ser humanos, por salir del vientre. Es una suerte de axioma moral para algunos, para otros un medio para lograr un fin supremo… La “autorealización humana” y/o el “florecimiento humano”. Un preso por estar donde está no es un paria, no pierde la condición de ciudadano de la República, y a pesar de que haya violado multitud de derechos humanos (vida, libertad, propiedad) igual tiene derechos humanos. Por algo son inalienables, es decir, no violables, ni arrendables, ni transferibles (en teoría).

En el actual paradigma estatal, siendo el Estado el protector de dichos derechos en un marco democrático-liberal y (en este caso) republicano y de bienestar, se supone que el Estado arresta, enjuicia (justamente, se supone) y condena a una persona a prisión precisamente para pagar la violación de derechos o la intromisión en derecho ajeno (frecuentemente recogidas en las leyes como “delitos”) y para proteger a la sociedad de sus elementos peligrosos (nótese lo fuertemente colectivista de este esquema).

Que se haya salido de las manos y que hayan ocurrido toda serie de abusos, pues… es otra cosa.

Personalmente esto es más que un experimento mental que otra cosa. Y el que las medidas dichas anteriormente cuajen, depende mucho más de la voluntad de las personas involucradas en este problema, y del deseo que ellas tengan de construir un mundo mejor y un poco mas justo

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