Las apariencias engañan

por J. O. Guevara


Parece que voy a refrendar lo obvio. Este es un país dividido… Pero no como muchos creen.

El notar la polarización (aguda) que padece la política venezolana y que llega a todos los rincones de la sociedad (incluídas peleas entre niños) es algo de perogrullo.

Pero voy a insistir en lo siguiente. Este es un país dividido en TRES bloques, y cada cual merece atención especial, si se es político y quieres ganarte a las masas y dominar el mundo.

Así como lo oye. Según una encuesta reciente de Datanálisis, las intenciones de voto entre candidatos oficialistas, opositores y no votantes son prácticamente las mismas. El pastel está dividido entre tres trozos. Los últimos resultados en elecciones lo indican. La oposición y el chavismo en la calle están peleándose entre sí de manera furiosa gracias al empuje de sus respectivos sectores duros, y si se llegaran a dar cuenta, hay un sector bastante aprovechable y que decide elecciones.

Es el sector abstencionista, ni-ni, como-se-llame.

Pero para ello habría que sortear una serie de conchas de mango, que resumiré acá:

1) “La política es sucia”
2) “No me gustan ambos proyectos”
3) “Estoy harto de la polarización”

La primera es bastante conocida y es algo que impulsa a muchos “abstencionistas convencidos”. La corrupción, los guisos, las noticias. No dejan muy buena imágen de la actividad política y de las elecciones. Se tiene que prometer el “poner un coto al morbo terrible de la corrupción” Y CUMPLIR con ello. La independencia del poder judicial es fundamental; ya que sin ella, la constitución es papel higiénico.

La segunda pues… es obvia. La propaganda y los ataques hacen distorsionar el ambiente que ya de por sí no es potable. Depende de a quién le preguntes, vamos hacia el comunismo genocida o al paraíso en la tierra. Las definiciones asustan. Con “yo tengo principios y no me junto con comunistas/capitalistas” no vamos a llegar a ningun lado, sino a conflicto.

Y la tercera ya es una reacción ante 13 años contínuos. El gobierno que llegue debe ser un gobierno de unidad nacional, que gobierne para todos, respetando a las minorías y conduciendo a consenso que permita de una puta vez organizar instituciones decentes. Y conste que no he dicho “gobierno de oposición” (perdonen el oximóron) o “gobierno de Chávez”. Cualquier imbécil que busque revanchismo, la va a poner, sea quien sea. UNIDAD… No solo unidad electoralista; UNIDAD de programa, CONSENSO de políticas, PARTICIPACIÓN amplia.

El rechazo hacia el tercer sector es poco recomendable, ya sea por considerarles perezosos apátridas o lo que sea. Son venezolanos, y merecen instituciones confiables como nosotros. Es hora de que el tercer sector se levante y acá las propuestas realistas y nuevas pueden funcionar si se le echa pichón. La oposición dura y el chavismo duro no se van a poder convencer mutuamente… el futuro está en los moderados.

Al basar un programa de gobierno en el cumplimiento de dos o tres objetivos mediante planes inteligentes y realistas hay muy buenas probabilidades de ganarse a la población (elija). Como consejo para cualquier político con ansias a la Presidencia:

-Reduzcir la inflación
-Reduzcir la inseguridad
-Lograr la paz mundial y un mundo con televisión por cable e internet gratuita.

De nada.

Anuncios