Llamada al respeto del laicismo

por J. O. Guevara


¿Que acabo de escribir en el título? Es algo que no se entiende a las primeras, así que voy a ser lo más breve posible.

Agentes de inteligencia me han informado que las iglesias evangélicas en Venezuela quieren movilizarse para entregar un ante-proyecto de Ley a la Asamblea Nacional. Esta barrabasada de proyecto serviría para que estas iglesias sean consagradas nada más y nada menos que organizaciones dentro del orden constitucional de la República y claro, el tener acceso a dinero.. ¡Berrea!

Verán, tengo la fortuna de haber nacido en una sociedad en la cual se ha caracterizado por ser bastante pacífica en términos religiosos. La sociedad venezolana, para decirlo corto y conciso, suele ser hipócrita en estos asuntos. Solo se acuerdan de diosito-nuestro-señor cuando comulgan (fiesta!), cuando se casan (fiesta!!) o cuando se mueren (me quiero ir al cielo!!!). En palabras del realmente divino Manuel Caballero en “Porqué no soy bolivariano. Una reflexión antipatriótica“:

Poco importa si digo que en materia religiosa soy agnóstico y más aún escéptico: esa profesión de “no-fe” no interesa a nadie más que a mí mismo. Pero una cosa es decir que vivo y actúo en un país laico y que quiero para mí y para todos los míos que se conserven en esa situación y esa condición. Respeto todas las creencias religiosas (o mejor dicho, respeto, como advierte en su caso Savater, a las personas que practican esas creencias), no porque me parezcan buenas y válidas, sino porque estoy obligado a hacerlo: todas nuestras constituciones proclaman la libertad de cultos. Pero cuando se me quiera imponer por la fuerza una creencia determinada, la consideraré mi enemiga mortal y que nadie dude que ejerceré, quieras que no, lo que Voltaire consideraba inseparable de la libertad de cultos: el derecho a la blasfemia.

(…)

Los venezolanos nos acordamos de ser católicos cuando nos casamos, cuando nos nace un hijo, y cuando nos morimos. En los dos primeros casos, porque son pretexto de fiesta y aguardientes; en el último, porque tenemos la esperanza de que  nos dejen seguir haciéndolo en el más allá, en lugar de cocinarnos en aceite. También celebramos el nacimiento y la muerte de Jesús, por las mismas razones etílicas. Pero nadie se enorgullece (ni mucho menos se pone en ejemplo) de ser mejor católico que su vecino. Ni los curas lo pretenden.

A Dios gracias: eso nos ha evitado muchas tragedias, y nos ha permitido ser uno de los países (para decirlo de esa manera elíptica) “menos invivibles” del mundo. O sea, pese a toda nuestra violencia, más “convivibles”.

Yo sinceramente me dejé de esa hipocresía desde hace algún tiempo y soy ateo, irreligioso y escéptico con todas las letras. Me siento bastante bien, no tengo que preocuparme por amigos imaginarios de nadie, no tengo que cortarme con legislaciones idiotas del tipo “no puedes pensar esto, decir aquello, no te debes poner esto, no debes comer esta cosa” y no tengo ganas de comer niños cristianos o musulmanes en la mañana.

Que no se use esa garantía de paz religiosa para que de repente estas organizaciones quieran usar dinero de todos y cada uno de los venezolanos (cristianos o no) para sus fines. Quien quiera su iglesia, que se la pague.

No sean hipócritas usando los dineros del estado para tapar sus carencias que no pueden (o no quieren) solucionar por ustedes mismos. Si quieren conseguir dinero, que sea el suyo, no el mío. E igual se lo digo a cualquier católico que empiece con la estupidez esa de pedir dinero al Estado. Este es un país secular, y la garantía de paz y libertad religiosa se obtiene solamente con el respeto al laicismo.

De resto solo queda que una o dos religiones le digan a la gente (sean feligreses o no) lo que tiene o no tiene que hacer bajo pena de multa, escarnio social, discriminación legal o cárcel. Y no me digan que es mentira, porque eso es lo que han hecho todas las religiones cuando se acercan al poder, como cuando el catolicismo montaba libremente sus inquisiciones e “inspiraba” la legislación de los Estados de mayoría católica. Es para evitar la discriminación y la pérdida de libertades que trae el abuso religioso.

O respetamos la misma libertad para todos encarnada en el laicismo y la separación Iglesia-Estado, o que nadie se arreche ni se incomode cuando la Sociedad Atea Venezolana le pida al Estado la mitad de lo que percibe la Iglesia Católica o el 1% del PIB. Ya saben… Porque necesitamos comprar libros herejes. Aparte que esas oficinas que usamos para lavarle el cerebro a la gente no se pagan solas. 😉

Y ya saben. A defender el Artículo 59 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Que para algo está, ¡coño!

Por cierto, un verdadero gobierno revolucionario meesmooo le hubiera dado un parao a cualquier iniciativa de estas. Pero claro, ¿que podemos esperar de esta gente que es más conservadora que ni volverlo a decir? No por nada hacen gala de una simpática homofobia en La Hojilla y de un antisemitismo ramplón en RNV, todo por atacar políticamente en beneficio propio de su secta partido.

Biba Benesuela mi patria kerida k la libertó mi ermano fue simon Bolibar!!!1

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