Ateísmo en TV nacional y otras menudencias

por J. O. Guevara


Bien. Como ya algunos conocerán, tuve la disposición de asistir a un programa de televisión nacional a debatir (o a exponer) sobre ateísmo. A pesar de las dificultades que personalmente tenía y del compromiso que se trataba el de representar concretamente a la Sociedad Atea Venezolana y “espiritualmente” 😉 a todos los ateos, agnósticos e irreligiosos del país que más o menos estén de acuerdo con ciertas ideas naturalistas, fisicalistas o seculares; al final de todo, siento que no me arrepiento de ello.

Debo decir, en defensa de la gente que produce el programa (Vitrina en construcción, Televen, canal 13), que me trataron gentilmente y (sorprendentemente) comprensiva (Mención especial al productor Luis Pasarella 🙂 ). Es su trabajo de todas formas. La dinámica fue, por supuesto, generar algo de confrontación al exponer nuestras ideas en un sencillo debate. El formato no es el adecuado para estas cosas y mi über-pedante-oratoria no fue diseñada para ir por terreno tan agreste. Aunque quise exponer el Efecto Forer en base a una lectura de un pseudo-horóscopo, no hubo tiempo… Programa mañanero venezolano.

Otra cosa que tampoco me sorprende es la airada reacción de muchos amables y simpáticos cristianos (supongo) que sencillamente no soportaron que un hereje como yo osara a hablar de estas cuestiones en televisión nacional.

El asunto radica en que estas cosas siempre van a generar dichas reacciones. No por nada me negué a dar mi teléfono (no estoy para que me amenacen o me digan malpario a las tres de la mañana). El secularismo muy probablemente no llegará a ser mayoría y probablemente las religiones no van a desaparecer por arte de magia o por “pregonar racionalismo”. Este tipo de creencias juega con el victimismo y la emotividad, equiparando la crítica a creencias y ritos religiosos o sobrenaturales (transubstanciación, inerrancia bíblica, el tarot) a una sacrílega ofensa personal. Sinceramente, se pueden cagar en la madre de Richard Dawkins y no me voy a poner a llorar o a pedir que corten cabezas. Esa es la diferencia.

Cosa que también hay que considerar que el activismo secular puede perderse por falta de unidad y protección. Unidad para colaborar, protección a quien lo necesite. Si los irreligiosos tenemos problemas por algún suceso discriminatorio, es el deber de la Sociedad el de velar por nuestros intereses y derechos (y a su vez, los intereses compartidos con los religiosos, como la laicidad del Estado). Organización es éxito.

La libertad de culto, paradigma de Occidente y baluarte de paz, no puede ser amenazada por las masas que quieren convertir a todo el mundo a su secta, aún considerando usar la fuerza. Quizá esté exagerando, pero mientras siga manifestándose la comunidad irreligiosa, los líderes de distintas comunidades religiosas presionarán para “luchar la guerra espiritual“, o “evitar la corrupción del alma“. Caso ocurrido (por ejemplo) con aquel simpático discurso en donde el Papa Benedicto XVI tachó al ateísmo como aquella ideología que al final generó el nazismo*.

No soy ningún predicador. Quien quiera su iglesia que se la pague y quien quiera seguir pensando lo que quiera, que lo haga. No estoy en ninguna guerra cósmica o espiritual de cuatro alucinados y no voy a seguir ese razonamiento harto infantil y maniqueo de dividir a la gente entre quienes están en mi secta (güenos) y quienes no (maaalos). Aquí lo que importa es que todos convivamos en santa paz, y que no se use a la libertad religiosa para discriminar colectivos o quitarle derechos a las personas que no quieren practicar religión alguna, ya sea sobre su propia mente, ya sea sobre su propio cuerpo.

Para repetirlo y que quede lo más claro posible a toda la amable gente que perdió el tiempo tweeteando comentarios lastimeros o descalificadores (por puro desconocimiento) sobre mí. No voy a perder el tiempo descalificando a nadie, cada quién con su prejuicio. No, no como niños, no quemo iglesias, no orino en cruces, no soy débil de mente, no soy fanático, no me atrapó una marvada secta, no estoy triste, no estoy resentido con nada ni nadie, no tengo complejo alguno (aunque el username diga otra cosa), no odio a los feligreses de ningún tipo, no odio a ningún dios (no tiene sentido odiar cosas que no existen), no estoy aliado a ningún demonio, no he sacrificado animales, no le tengo miedo a la muerte (es como temerle al amanecer o a la gravedad, ridículo) ni a ese cuento de terror para asustar niños llamado “infierno”.

Tengo una vida promedio, mi familia me aprecia, mis padres me quieren a pesar de todo, me gradué con honores en una universidad pública, sobreviví a la inseguridad de Maracaibo (aún a riesgo de perder mi vida), tengo amigos y amigas simplemente geniales, colaboro en dos sociedades educativas y estoy presto a ayudar si me lo piden. La falta de práctica religiosa no impide una vida feliz. Y en algunos casos (allí Epicuro me apoyaría) sería el condimento necesario para alcanzar el gozo y la felicidad en esta vida. La única que (eso pienso) tenemos.

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* ¿El ateísmo es nazi o generó al nazismo? ¡Claro que sí Campeón!
Ojo. Decir por ello que todos los cristianos son nazis es una falacia del coño’e’sumadre. Como yo no creo en vainas estúpidas como el “crimen hereditario” entonces pienso que juzgar a los cristianos de hoy por los crímenes de los cristianos de ayer es de idiotas. A mi me importa el presente y que ninguna persona se salga de la línea y se ponga a matar gente porque su dios-profeta-bichoraro le dijo que lo hiciera.

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