licola alejandro maduro moros

por J. O. Guevara


Analizándolo fríamente.

Imagen

Otras violaciones de la Constitución han sido registradas a lo largo de la historia de la Quinta República. Muchas de ellas con un peso muchísimo mayor que la doble nacionalidad, si a eso vamos (Nota: colocaron eso en la Constitución para evitar conflictos de intereses en los altos mandos sobre si se defienden los intereses de Venezuela o del otro país del que sean nacionales). La violación reiterada del régimen de libertades económicas y la perversión del sistema mixto de libre empresa e indicación estatal dados en los artículos 115 y 299 nos debieron haber llamado más la atención que este caso. Dudo mucho que Maduro anexe la mitad occidental de Venezuela a Colombia for the lulz, y creo que esa no es la intención para esta llamada de atención…

Claro, ya de tanto ir a la fuente se ha roto el cántaro, carecemos de instinto de sorpresa y ya casi cualquier cosa está garantizada, incluyendo el abuso de las garantías y la violación de derechos humanos en nombre de una idea delirante empoderada. Llámese «lucha de clases», «socialismo», o «revolución». Ya el poder del abuso se ha empoderado no solo del gobierno sino de la misma sociedad. Y en este estado de cosas es natural coquetear con soluciones rápidas y expeditas, no importa que tan irracional, poco eficiente o poco serias suenen. Más si impera una polarización política que da ceguera.

El problema con todo esto es que se espera que al verse evidente esta contradicción tan simple, este error tan sencillo pero a la vez tan visible, las instituciones del Estado de alguna manera no descrita o poco clara actúen para «defender la Constitución» y bajarle dos a todo esto. Ya me dirán que éxito tiene esta estrategia ante la dominación completa de todos los cinco poderes del Estado que deciden a favor (en gran medida) del partido de gobierno y su coalición (el así llamado Gran Polo Patriótico). Tiranía, lo llamaba Madison.

Suerte… La necesitaremos.

P.D.: ¿Se leyeron esto?

Anuncios