Reseña del libro «¿Guerra Civil en Venezuela?», de Leonardo Carvajal (Ediciones UCAB, 2012)

por J. O. Guevara


Algunos libros parecen tener un cierto hedor predictivo si se los llega a comparar con la realidad en la que se basan; que en este caso, con todo mi corazón, deseo que esté equivocado, que sea un mal sueño.

 

 

 

El presente libro, estructurado de manera un poco sui generis es la relativamente poco original recopilación (lo cual no quita en nada su esfuerzo y las reflexiones que muestra) de un rosario bastante lamentable y preocupante de sucesos recientes que amenazan día tras día la existencia pacífica de nuestra comunidad política y social en República.

 

 

 

Es la letanía de la violencia, violencia armada, violencia discursiva, violencia reactiva, violencia racionalizada, violencia mística, violencia con papas y con cualquier otra combinación que se les ocurra. El reflejo de una sociedad política que ha perdido poco a poco el norte, para irse acostumbrando a los golpes y al maltrato.

 

 

 

La hipótesis de este libro, ciertamente interesante, aunque polémica por sus consecuencias y por la deshumanización tan brava que ello supondría de parte de nuestras autoridades públicas, civiles y militares, es una que nos alerta acerca de los graves peligros de reemplazar la serena meditación con la lucha política, los discursos por las bayonetas, la conciliación por la destrucción del enemigo. Es la narrativa de un gobierno comandado por mentes descritas como “patológicamente totalitarias” que usan la dialéctica destructiva de la relación “amigo-enemigo” para gobernar sobre un país.

 

 

 

La intransigencia anclada en las estructuras de poder y la ceguera ideológica que las impulsa es otra denuncia patente en este libro. El sufrimiento causado a miles de familias por pensar erradamente que la delincuencia es un hecho social propio de la dinámica de la “lucha de clases”, o que dichas expresiones de delito son la negación del poder a las mayorías; la exclusión dada a cientos de personas mediante la infame Lista de Tascón, así como el amedrentamiento con esta y otras técnicas para paralizar a parte de la sociedad, y hace reaccionar violentamente a la otra parte del país que no acepta la imposición (bienintencionada o no) de un determinado sistema político. Ciertamente, el libro relata que dichos sucesos pueden gatillar los inenarrables horrores de una futurible guerra civil.

 

 

 

El llamado del autor y de este libro es, diría yo, a la revulsión de la consciencia y al desencantamiento de nuestra realidad, para poder solucionar esta gran epidemia de violencia en paz. Una mirada hacia nosotros mismos, dirigida hacia el mar de violencia en el que estamos ahogándonos se vuelve más pertinente cada día que pasa, tras cada fin de semana rojo, tras cada amenaza gubernamental, tras cada discurso incendiario.

 

 

 

Con una consideración salomónica, el autor nos invita a reflexionar y a juzgar la culpabilidad de nuestra epidemia de violencia, no con propósitos revanchistas, sino de unión y comprensión mutua. Comprensión esta que, al final, nos será de mucha ayuda si es que queremos reconstruir a la República entre todos. Un “todos” inclusivo, un “pueblo” que no suene a desclasados o a partidarios del gobierno, una “paz” que todos merecemos disfrutar, la cual es un deseo legítimo y base sólida para construir una sociedad en donde de verdad (y por fin) la ley respete la virtud y el honor.

 

 

 

La reflexión que llama a este libro, en este ambiente tan poco esperanzador, es, curiosamente, de alegre y racional optimismo. Como sociedad, tenemos la salida dentro de nosotros mismos para salir del atolladero de violencia, y eso pasa por acabar con la mala hierba de la impunidad, de raíz. Es una perpetua, aunque calmada y meditada solicitud a los poderes de nuestro Estado para que se aboquen a la solución de los problemas relativos a esta erupción de violencia diaria que padecemos.

 

 

 

Yo lo recomiendo si está interesado en indagar más acerca de todo esto, y si puede aguantar la recopilación de hechos y sucesos, recopilación bien hilvanada y aderezada con las observaciones personales del autor. Puede empezar con cualquier capítulo, igual la conclusión será más o menos parecida: Como sociedad, estamos enfermos de violencia, esta enfermedad puede ser inducida, puede ser aprovechada por actores oscuros, y necesitamos acabar con ella de la mejor manera posible si es que queremos tener futuro para nosotros y nuestros descendientes.

 

1ra Edición, 2012

IBSN: 978-980-244-720-6

Universidad Católica Andrés Bello; Caracas, Venezuela

Autor: Leonardo Carvajal

Epílogo de Francisco José Virtuoso SJ

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