Tonterías bolivarianas.

por J. O. Guevara


O porqué hemos de liberarnos del Libertador. Como advertencia cuando haya que rescribir algunas cosas.

La actual República Bolivariana de Venezuela se ha inspirado en las ideas de Simón Bolívar (1798-1830) y en sus proyectos constitucionales.

La República Bolivariana para darse una Constitución que fuera la más similar al proyecto institucional del Libertador; realizó un trabajo que puede ser calificado como más bolivariano que el de los Constituyentes de 1819 y de 1826.

 

Llevando más adelante la fantasía institucional, si Bolívar había pensado en cuatro poderes públicos, los constituyentes de 1999 crearon cinco poderes, incorporando junto al Poder Moral propuesto por Bolívar en Angostura en 1819, el Poder Electoral de la Constitución Boliviana de 1826.

Los constituyentes de Angostura temían que el Poder Moral fuera peligroso y pudiera transformarse en algo similar a la inquisición religiosa, relegándolo a un mero apéndice. Los constituyentes del 99 crearon formas riesgosas de control ético.

En los nuevos Poderes Ciudadano y Electoral -artículos 273° y 274°-, el Poder Ciudadano es ejercido por el Consejo Moral Republicano con el objetivo, entre otros, de sancionar hechos que atentan contra la ética pública y la moral administrativa y promover la responsabilidad social, el trabajo, la educación formadora de la ciudadanía.

El texto de Bolívar (1819) entrega a la Cámara Moral la tarea de guiar la opinión pública mediante “el castigo de los vicios con el oprobio y la infamia y el premio de la virtud pública con los honores y la gloria”.

 

Sólo en la Constitución de Bolivia (1826), cuando Bolívar posee un poder incuestionable, se atreve a incorporar una Cámara de Censores para vigilar la “moral republicana”, condenar al “desprecio eterno a los usurpadores de la autoridad pública, a los grandes traidores y criminales” y decretar honores públicos a la memoria de los grandes hombres y a la virtud y servicios prestados por los ciudadanos”. Todo ello dentro de un preciso control sobre la libertad de prensa, prefigurando una especie de tribunal moral.

Muchos de los aspectos sancionados en la Constitución de 1999, aparecen como inútiles repeticiones con respecto a los proyectos constitucionales de Simón Bolívar, como por ejemplo, la insistencia en un Poder Electoral previsto en la Constitución Boliviana de 1826 como variante federalista para garantizar una representación proporcional de las provincias.

En la Constitución de 1999 el Poder Electoral aparece como órgano de carácter administrativo burocrático con el propósito de regular los procedimientos electorales, para lo que hubiese bastado un órgano administrativo dependiente de un Poder Judicial autónomo con respecto al Poder Legislativo y al Ejecutivo.

La sobreabundancia de artículos y disposiciones transitorias de la Constitución de la República Bolivariana de 1999 no contribuyen a reformar la política, a modernizarla ni convertirla en un instrumento eficaz para mejorar las condiciones de vida de la población.

 

Antonio Scocozza, “La representatividad y la participación en el sistema de Bolívar y los bolivarianos” (2001)

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